Para el Gobierno chino, la cuestión de la seguridad “atañe al bienestar de los pueblos de todos los países”. Desde hace por lo menos dos décadas que la diplomacia china trabaja en esta línea, pero fue especialmente a partir de la pandemia de COVID-19, cuando se intensificaron las propuestas chinas frente a la gran inestabilidad geopolítica y los múltiples desafíos que enfrenta el mundo. El esfuerzo de la República Popular China se centra en construir unas relaciones globales basadas en el multilateralismo, y con ello poner fin al unilateralismo estadounidense. Aunque en la última Asamblea General de la ONU celebrada a finales del pasado mes de septiembre, el presidente de los Estados Unidos hizo un discurso de una enorme arrogancia con una visión totalmente imperialista, el líder Xi Jinping no respondió con ninguna declaración al respecto durante la visita de Estado que el presidente chino hizo durante esos mismos días en Washington. La política china de “no agitar las aguas” en las relaciones internacionales, de momento se mantiene firme, pero está por ver cómo evolucionarán las cosas en el futuro para los asuntos relacionados con la propia seguridad y la soberanía nacional de China.