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Zapatero salva su polémico plan de ahorro
Ejecutivo español pretende ahorrar $18.757 millones, con medidas como recortes en salarios públicos

El Gobierno español logró ayer sacar adelante, por un solo voto de diferencia, su polémico plan de choque para reducir el déficit público en una tensa votación en el Parlamento en la que solo contó con el apoyo del grupo socialista.
Con las medidas convalidadas ayer, el Ejecutivo pretende ahorrar $18.757 millones entre 2010 y 2011 y reducir el déficit público al 3% en 2013.
El decreto-ley que establece la bajada de los salarios de los empleados públicos, la congelación de las pensiones y el recorte de la inversión, fue aprobado por 169 votos a favor (todos los diputados socialistas), 168 en contra y 13 abstenciones.
La abstención de los 10 diputados de los nacionalistas catalanes de centro-derecha de Convergencia i Unió, junto a la de Unión del Pueblo Navarro y Coalición Canaria, facilitó que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pudiera sacar adelante las controvertidas medidas y evitara un gravísimo revés.
El rechazo del Parlamento a convalidar el decreto-ley hubiera supuesto, según los analistas, no solo una catástrofe para el Ejecutivo socialista y su posible caída sino un pésimo mensaje a los mercados financieros que desde hace semanas tienen a España en su punto de mira a raíz de la crisis griega.
Las medidas de ahorro que pretenden rebajar el déficit público al 3% en 2013 fueron reclamadas al Gobierno español por la Unión Europea.
Para el Partido Popular (PP), que con 153 diputados es el principal de la oposición en España, su voto en contra no significa que se oponga a la reducción del déficit público, sino al modo cómo lo ha planteado el Ejecutivo, que calificaron de medida “improvisada, insuficiente e injusta”.
El plan “simboliza el fracaso de toda su política y no solo la económica”, afirmó el líder del PP, Mariano Rajoy, que aspira a suceder a Zapatero al frente del Gobierno de España y que ha perdido en dos ocasiones, en 2004 y 2008, una contienda electoral con el dirigente socialista.
Rajoy sostuvo que Zapatero es “el principal problema de la economía española”.
Punto en el que coincidió con el portavoz de los nacionalistas catalanes, Josep Antoni Duran i Lleida, que aunque facilitaron con su abstención sacar adelante el plan, sostuvo que el “problema” es Zapatero “y su Gobierno”, del que consideró que “su etapa está finiquitada”.
Por ello, le aconsejó que piense en convocar las elecciones, no ahora inmediatamente, pero si en un horizonte próximo una vez se haya aprobado la reforma laboral que negocia el Ejecutivo con patronal y sindicatos y los Presupuestos Generales del próximo año.
Los otros dos grupos minoritarios justificaron su postura en evitar con ello un mal mayor.


Madrid /EFE
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