“Yo” y la intimidad femenina
Ilustración: Foto de portada del libro “A lo largo del corto camino”, Editorial Costa Rica, segunda edición. Dibujo a plumilla de Hugo Diaz Jiménez (San José, Costa Rica, 1930 - 2001). Cortesía de Rosa Ma. Fernández Amador.
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Hoy algunas de sus obras literarias se pueden encontrar ya sean impresas o en Internet, pero no fue así para quienes vivían antes de la gigantesca revolución tecnológica actual. En esos años, dicha obra circuló muy poco en el país, impresa en papel.

Fue así como la gran mayoría de los costarricenses no pudieron leer y valorar los relatos, las cartas y la novela “La ruta de su evasión”, de la escritora nacional Yolanda Oreamuno Unger (San José 1916 – México 1956), quien se identificaba a veces por las letras iniciales de su nombre y primer apellido, “YO”.

Joven de gran inteligencia, generó polémica siempre, especialmente en su país natal, Costa Rica, debido a sus ideas, por adelantarse a su tiempo, por defender a la luz del pensamiento - no solo de los sentimientos - la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y por criticar el modelo educativo de su época.

En su libro de ensayos “A lo largo del corto camino” (Editorial Costa Rica, 1961), lo expresa de este modo: “Carente de una orientación verdadera, la mujer solo tiene un incentivo para el estudio: la competencia por la buena nota a como haya lugar y la consecuente memorización, el aprendizaje muerto en sí. Así es como la intrascendencia, la frivolidad, germina en terreno abonado. Son cinco años decisivos perdidos por falta de continuidad, por ver la vida como una “cosa” en etapas: escuela, colegio, marido, y no como una obra en construcción interna y externa, con movimiento y finalidad. De ahí que para casi todas el colegio sea: recreo, los desfiles, la salida (de clases) a las once y la nota”.

Para el escritor Alfonso Chase, Premio Magón por su labor de toda la vida a la cultura, Yolanda Oreamuno es un “cruce genético entre criolla y europea”, “mi madre la conocía muy bien en su ambiente familiar” dice Chase.

“La cultura de sus tías por el lado paterno, quienes la criaron a partir de la muerte de su madre, cuando era aún niña de pocos años, marcó su vida”, cuenta Chase, quien es un estudioso de esta intelectual y publicó un libro titulado “Relatos escogidos de Yolanda Oreamuno”.

“Para mi ella es la descubridora de la intimidad costarricense, que es una de las dos vertientes más importantes de nuestra narrativa”, asegura el escritor y periodista Carlos Cortés.

“No es una intimidad pacífica de la que estoy hablando sino de un sistema de represión familiar que ella desnuda magistralmente desde su adolescencia en sus relatos y especialmente en novela “La Ruta de su evasión”, publicada por el Ministerio de Educación de  Guatemala en 1949.

Se le atribuye usar por primera vez en América Latina la técnica de la  novela moderna y lo hace especialmente en el uso del monólogo interior para darle voz a la intimidad femenina que ha sido secularmente privada por el patriarcado y por instituciones como el machismo y la violencia simbólica dentro de la familia, las religiones y la sociedad. Ella vivió esa violencia brutal que, a pesar de grandes avances, todavía tiene Costa Rica hacia la mujer.

Ella (Oreamuno) propuso un nuevo contrato social en el que esas voces (femeninas ) pudieran hacerse escuchar y llegar al espacio público” explica Cortés.

La obra de esta escritora fue elogiada en el ámbito nacional por intelectuales como Carmen Lyra, Roberto Brenes Mesén y Joaquín García Monge. Este último le publicó numerosos ensayos en la revista “Repertorio Americano”, importante foro de discusión para la intelectualidad latinoamericana de esa época, que produjo, editó y distribuyó personalmente de 1919 a 1958 de forma ininterrumpida .

En ella, figuran artículos de Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Victoria Ocampo, Teresa de la Parra, Alfonso Reyes y José Vasconcelos, entre muchos otros.

Yolanda Oreamuno viajó y permaneció en algunas tierras como Chile, Guatemala (cuya nacionalidad adopta en 1948), Estados Unidos y México.

Gran defensora de la mujer, Oreamuno sentencia en su libro A lo largo del corto camino “¡Que no haga la mujer poses de feminista mientras no haya conseguido la liberación de su intelecto…! Hemos realizado con gran dificultad nuestra capacidad de trabajo, la comprensión  de que la sociedad nos necesita y nos acepta así porque somos útiles. Y no hemos realizado plenamente que somos capaces, en la misma proporción, de pensar, de juzgar y de razonar”.


Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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