David Gutierrez

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Martes 20 Marzo, 2012


Yo puedo. ¿Y vos?


Somos más parecidos que diferentes.
Pero esta cuasi verdad no debería regir los procesos y sistemas educativos que, lamentable y mayoritariamente funcionan con base en esquemas homogeneizadores, sin considerar la evidente individualidad del alumno, familias y docentes.
Sin valorar la diversidad personal, social, económica y cultural de los participantes en el sistema educativo, será muy difícil lograr el objetivo de educar para poder insertarse en una sociedad diversa y en un mundo globalizado.
En el proceso educativo normal de Costa Rica, se agrupa a los alumnos a partir de criterios de semejanza, como la edad cronológica y niveles de competencia o conocimiento. Peor aún, en muchos casos también entran en juego factores sociales o económicos, sobre todo en colegios privados que más que instalaciones educativas parecen burbujas sociales.
¿No es mejor opción para el mundo en que vivimos pensar en educación heterogénea?
Uno de los pilares de la educación del futuro es enseñar a convivir, algo que extrañamente cada vez olvidamos más. Ejemplos extremos son las guerras y el odio por “pensar diferente”, pero también pasamos por otros menos extremos, como la incapacidad de vivir civilizadamente con los vecinos.
La educación del futuro tiene que fomentar la tolerancia, la convivencia pacífica, la comprensión y valorización de las diferencias entre seres humanos, las formas de interdependencia, la inclusión social y la resolución eficiente de los conflictos. La pregunta clave es: ¿cómo educar con respeto a la igualdad, pero al mismo tiempo con sensibilidad a la diversidad e inclusión?
Con ocasión del “Día Mundial del Síndrome de Down” el próximo 21 de marzo, la Asociación Síndrome de Down de Costa Rica, con el apoyo de diversas empresas privadas y la Municipalidad de San José, ha iniciado una campaña de sensibilización social sobre el tema de la educación inclusiva denominada: “Yo puedo. ¿Y vos?”
La campaña, precisamente, reconoce las diferencias entre las personas, pero las utiliza como parte de una educación más integral para todos. Utiliza la frase de la profesora griega Anastasia D. Vlachou: “En un mundo lleno de diferencias, la normalidad no existe”.
Sin embargo, ser diferente sigue causando problemas, ya que como sociedad seguimos sin comprender que una política segregacionista puede ser nefasta en el largo plazo.
Por eso, el reto para el sistema educativo, los docentes y los padres, está planteado: se debe, ante todo, educar para la vida. Se deben formar mejores personas, definidas en relación con el mundo que las rodea y que les espera. Que comprendan que nuestra igualdad radica en el respeto y valoración de las diferencias.
La campaña busca sensibilizarnos para que la educación de las personas con síndrome de Down sea realmente inclusiva.
Como ha dicho el actor estadounidense Chris Burke, embajador de Sociedad de Síndrome de Down de ese país: “Nacer con síndrome de Down es como haber nacido sin él. Yo soy como usted, usted es como yo. Todos nacemos y crecemos de formas diferentes, pero todos necesitamos educación y amor”.

David Gutiérrez Swanson
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