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¿Ya decidió?

Redacción La República [email protected] | Jueves 03 junio, 2010



¿Ya decidió?

¿Se puede tener un equipo de alto desempeño con personas que deciden hacer las cosas cotidianas en forma extraordinaria? Apoyados en el autor Mark Sanborn, repasemos cuatro principios para lograrlo.
Toda persona puede marcar una diferencia. Cada cual debe decidir en qué puede hacerlo y si esta es positiva o negativa. Tener una posición no significa mucho si desde ella no se hace algo que sea determinante y de alto valor para los demás. Todos podemos convertir nuestra presencia en una ventaja para los compañeros. ¿Cómo es el rendimiento de un equipo en el que sus miembros alivian la carga grupal realizando su parte con gran pasión, sin buscar recompensas y más allá del deber?
El éxito se basa en relaciones. Un equipo unido tiene mayor posibilidad de alcanzar el éxito que uno con divisiones, indiferencia a las necesidades de los otros y falsas amistades. Las relaciones productivas permiten sinergias, mirar en una sola dirección, y ser proactivos para servir a los compañeros. La calidad de relaciones determina la calidad de desempeño. La tendremos si cumplimos las promesas para ser confiables y si buscamos más el crecimiento mutuo que la simple transacción de intereses individuales. ¿Puede alguien llegar al éxito sin apoyarse en otros?
Siempre se debe crear valor para los demás sin que cueste un centavo. ¿Cómo luce una organización en la que cada miembro deja una huella constructiva, usa la imaginación para lidiar con la limitación de recursos, y lucha contra sí mismo para dar cada vez más? Sanborn dice que no hay que preocuparse por encontrar empleo sino por ser empleable. Esta actitud destierra conformismos, aumenta la superación, estimula la creatividad y le da un sello personal a la contribución al equipo.
Todos tenemos la capacidad de reinventarnos con regularidad. No tiene sentido repetir conductas que no funcionan, depender de conocimientos obsoletos, cometer los mismos errores, ni malgastar el tiempo con recriminaciones. En su lugar, es mejor experimentar nuevos caminos, asumir la responsabilidad de crear y desafiar nuestra creatividad para reinventarnos en el modo de aplicar estos cuatro principios.
Hacer las cosas bien, con la convicción de agregar valor a otros, marcando la diferencia con nuestra capacidad de cambiar y de establecer relaciones de calidad, es una decisión estrictamente personal, nadie nos la puede imponer ni impedir. ¿Usted ya la tomó?

German Retana
[email protected]