Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 8 Septiembre, 2015

Aquellos pocos que están generando cambios positivos son perseguidos por los que quieren el poder o mantener el statu quo. ¡Difícil tarea nos viene!

¿Y el mañana?

Las esperanzas de un pueblo que votó por un cambio, se han visto completamente enterradas para este periodo que aún le queda poco más de la mitad por recorrer. Conclusiones claras al conocer la popularidad del gobierno actual; el Índice de Confianza del Consumidor de la Escuela de Estadística de la UCR y complementamos con el índice de confianza del sector privado de la Unión de Cámaras y nos queda claro el nivel de desánimo y desconfianza tanto en la política como en el manejo o “falta de” la política económica.
No puedo dejar de preguntarme dónde está ese candidato que en un debate público pidió disculpas por haber juzgado erróneamente a otro candidato, ¿lo recuerdan?
¿Dónde esta, tanto la reacción del electorado y del mismo Presidente ante la desestimación de todas y cada una de las acusaciones públicas de corrupción y despilfarro del discurso del mandatario? ¿No importan?
¡Realmente no entiendo! Supongo que me incluyo dentro de los que las estadísticas enumeran como decepcionados. Como experiencia podríamos decir que hacer un producto mercadeado con altas expectativas tiene un alto precio. El problema es cuando se juega con la democracia y la estabilidad económica y política de un pueblo.
Hagamos un punto y aparte y analicemos qué sigue, cómo planeamos realmente un cambio con dirección.
Porque como ya vimos plantear un cambio sin plantear para qué, para dónde, cómo y quienes… difícilmente vamos a tener algún resultado positivo.
No se puede dejar en manos de una sola persona, el rumbo de un país. Como dijo el filósofo alemán Friedrich Nietsche ( 1844-1900): “Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho de juzgar el pasado”
Debemos estar claros que un país debe ser gobernado por un equipo de trabajo, un equipo que coordine, se conozca y tenga experiencia en el sector público. Pero entonces la pregunta es, si vamos a seguir con la suma de gente con experiencia, ¿cómo generar un cambio de rumbo?
Los partidos pareciera que no aprenden de la ultima experiencia y siguen siendo los intereses personales y de ciertos grupos más importantes que el bien general y de la subsistencia de los mismos partidos.
Se habla de una posible coalición. ¿Pero no es eso el Pac? ¿Un rejuntado de gente con ideales diferentes? Cuál seria la ideología que deba tener esa coalición nacional y quiénes los lideres que puedan dirigir y renovar un cambio coherente que una gran mayoría apoye.
Lamentablemente solo me quedan por el momento preguntas sin respuestas.
Lo cierto es que ese equipo de gente que quiera animarse a estar en un puesto público debe tener la piel gruesa y resistente. Ya hemos visto que aquellos pocos que están generando cambios positivos son perseguidos por aquellos que quieren el poder o que quieren mantener el statu quo.
¡Difícil tarea nos viene!

Mónica Araya