María Luisa Avila

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Jueves 26 Marzo, 2015

La protección de la salud no es una parodia, porque su final no será jocoso. Con la salud del país no se juega. Urge saber, ¿dónde esta el Ministro de Salud?


Tricotomía

¿Y dónde esta el Ministro?

En nuestro ordenamiento jurídico y administrativo es una función esencial del Estado velar por la salud de la población. Tal y como lo establece la ley, es el Ministerio de Salud (MS), como institución rectora, la que debe conducir y dirigir al país en materia de salud pública. Sin embargo, algunos no parecen entender algo que a simple vista luce fácil de comprender.
La salud trasciende el ámbito de los servicios de atención a la enfermedad que presta la CCSS, servicios sin duda fundamentales.
Nunca se es más frágil que cuando se está enfermo y es lógico que, cuando la salud se pierde, deseamos que se nos trate oportunamente y con calidad.
Por estas y otras razones, trabajar para la salud, establecer políticas y ejecutar acciones para lograr que el país sea más sano es una función indelegable del Ministerio de Salud. La relevancia de esa responsabilidad no se puede desconocer y menos invisibilizar.
Esa  labor se relaciona con todas las actividades sociales y económicas del país, de ahí su fundamental importancia.
Con suma preocupación desde hace aproximadamente siete semanas no hay ministro de salud en Costa Rica. La exministra López renunció alegando cansancio, y habiendo admitido desde el principio que sabía que no iba a terminar el periodo de cuatro años. A pesar de ello, no se tomaron las previsiones del caso para tener con tiempo a su sucesor. El actual “inquilino de despacho” no sabe si será o no el titular, lo que impide que desarrolle proyectos y luego estos sean mantenidos en el tiempo. 
Nada peor que sentarse en silla prestada. 
Lamentablemente este Gobierno parece desconocer la función del MS, y, en caso de conocerla, la irrespeta con frecuencia. Ejemplo de esto han sido la polémica alrededor de los festejos de Santa Cruz y de Puntarenas, los abogados de Casa Presidencial trayéndose abajo decretos hechos por funcionarios con criterio técnico del MS,  la Viceministra de la Presidencia girando instrucciones a la CCSS para atender denuncias de embarazadas —según publicó un medio electrónico—, y más recientemente un proyecto de ley —uso medicinal de la marihuana— avalado por la Junta Directiva de la CCSS, dejando de lado al MS y su brazo operativo en la materia el IAFA.
No necesita el país más instituciones que aumenten la burocracia y el aparato estatal.  Todos estos temas son del resorte del Ministerio de Salud en el ejercicio de su función rectora.  ¿Y dónde esta el Ministro, llamado a defender esa rectoría?
Esperemos que al MS no le pase lo de la película ¿Y dónde esta el piloto?, que en pleno vuelo, en medio de una emergencia sanitaria tengamos que preguntarnos quién pilotea el avión.  El proceso de conducción de la salud requiere compromiso político del más alto nivel. No se puede, ni se debe improvisar. Los planes no son solo a corto plazo, apagando incendios.
La protección de la salud no es una parodia, porque su final no será jocoso. Con la salud del país no se juega. Urge saber, ¿dónde esta el Ministro de Salud?

María Luisa Ávila