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Jueves 9 Diciembre, 2010

Wikileaks: collage de chismes o cambio

Las recientes publicaciones de Wikileaks, ponen en perspectiva una situación, que obliga calibrar sus implicaciones en el conjunto de las Relaciones Internacionales actuales. Para algunos, los documentos secretos difundidos en los últimos días no son más que chismes, pues la mayor parte de la información es conocida. En realidad, en tales documentos, solo se ven opiniones tangenciales sobre algunos dossiers internacionales, no así la gestión real de tales dossiers, o sea, las orientaciones a largo plazo de los Estados Unidos sobre los mismos, de allí que las supuestas “revelaciones” de Wikileaks, no informan sobre las estrategias de las grandes potencias, sobre cuestiones espinosas que ocupan los primeros lugares en el ranking internacional, tales como los nudos que impiden la solución del problema israelí- palestino, las fuerzas profundas que explican la conducta individual de las grandes potencias respecto a los planes nucleares de Irán, los límites reales de tolerancia de Washington a los juegos de guerra de Corea del Norte; es decir, asuntos que por su importancia, están en capacidad de alterar el orden internacional vigente.
Es más, los documentos que estaban en línea, en realidad aparecen así, porque no provienen de alguna potencia enemiga, grupo de terrorista o revelan planes de defensa, estrategias nucleares o documentos de servicios secretos. Ello explica porque, ni el Departamento de Defensa, ni la CIA o el FBI se sientan aludidos.
En consecuencia, la reacción norteamericana vis a vis, el contenido de los documentos, no es del todo justificable y más bien revela un celo propio de gran potencia, que se siente agraviada, porque repentinamente, le pusieron sus partes al desnudo.
Por ello, la intención de criminalizar las actividades de Wikileaks y arrestar a su director en jefe, Julian Assange, se acerca a la aplicación de métodos de represión propios de regímenes como el chino, cubano o coreano del norte, que temen por algo que tienen que esconder y no de una democracia que se precia de servir de ejemplo por su transparencia.
Contradictoriamente, es probable que las consecuencias del cablegate en las Relaciones Internacionales, coyunturalmente se limiten a afectar la confianza entre los Estados y estructuralmente la forma de comunicación de los diplomáticos, quienes ante el temor de hackers espías, capaces de hacer públicos los análisis que realizan de los gobiernos donde están acreditados, se verán tentados a echar, mano de la comunicación cifrada.

Euclides E. Tapia C.
Profesor Relaciones Internacionales, Universidad de Panamá