Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 6 Mayo, 2010


VERICUETOS
¡Welcome, chavistas!

No quiero dejar pasar la oportunidad de ser uno de los primeros en dar la más cordial bienvenida, “welcome” en el idioma del “imperio”, a los distinguidísimos compatriotas que se han declarado públicamente admiradores de la revolución bolivariana, según lo pude leer en las reseñas periodísticas del desfile del 1º de mayo.
Me llena de regocijo la confesión pública de que pretenden transformar profundamente la sociedad costarricense, siguiendo el modelo impuesto por el líder de los disconformes del orbe, el generalísimo del siglo XXI, don Hugo Chávez Frías.
No debería haber en estos momentos un solo costarricense, venezolano, ecuatoriano, boliviano, etcétera, que no se sienta como en fiestas ante la llegada de la más pura expresión del chavismo a Tiquicia. Vamos a ver de lo que tenemos que alegrarnos:
En primer lugar, de que lo que era una verdad a voces hoy sea una declaración urbi et orbi: el más duro bolivarianismo está entre nosotros. Ante cualquier duda la confesión, reina de las pruebas, terminó de confirmar su llegada y la de sus petro-dólares incendiarios que quieren destruir a toda costa el sistema de libertades y la democracia costarricense.
También es motivo de júbilo que esa moneda dura en manos adecuadas permita a algunos criollos vivir a lo chancho chingo, emulando los placeres de los nuevos ricos venezolanos que se erigen como la nueva clase dominante enriquecida sobre la cada día más empobrecida y pobre pobreza llanera, que hoy alcanza proporciones nunca antes vista. ¿Diay, y no era para eliminar los pobres que se hacían las revoluciones socialistas?
Qué dicha que la sucursal bolivariana ya esté establecida como se debe. Sin duda, su experiencia de vida en Costa Rica les permitirá contar a sus amigos internacionalistas cómo se vive en una democracia, cómo se puede ser elegido diputado y favorecerse del sistema, cómo se obtiene una pensión vitalicia del Congreso; cómo se pueden bloquear caminos, tirar piedras, incendiar furgones, emboscar autoridades y salir libres en menos de 24 horas.
Por supuesto que también podrán enterarse cómo es vivir en democracia, ser elegido alcalde sin correr el riesgo de que el Presidente Generalísimo Vitalicio y Todopoderoso desconozca la elección, o cómo se puede ser de oposición sin terminar con los huesos en la cárcel o simplemente estar en desacuerdo sin que las turbas divinas te partan el espinazo.
Bienvenidos los chavistas, porque tenemos mucho que aprender unos de los otros.
Nosotros de su intolerancia, de su total desprecio a las libertades individuales y colectivas, de su represión del contradictorio, de su desbocada carrera armamentista para defenderse de sus invasiones imaginarias; y ustedes de cómo se puede progresar en libertad, de cómo se puede elegir a sus gobernantes sin presiones del establishment, de cómo se respetan los resultados electorales, de cómo se puede luchar contra la pobreza efectivamente, de cómo se puede combatir la desigualdad con solidaridad, de cómo se puede progresar estudiando y trabajando y no destruyendo y expropiando.
Welcome chavistas, you all have too much to learn from us.