Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 25 Mayo, 2017

Volvamos a ser y estar

El 28 de mayo se celebra el Día Internacional del Juego. Me pregunto si no estamos preocupados por la insuficiente cantidad de horas que están jugando nuestros niños y sí, también nuestros adultos… quienes nos empeñamos de reprimir el niño que llevamos dentro.

“El juego es el trabajo del niño” (María Montessori). “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose” (Albert Einstein)… y mi frase predilecta: “No existe niño difícil, lo difícil es ser niño en un mundo de adultos”… (“lo difícil es ser niño en un mundo de gente cansada, ocupada, sin paciencia y con prisa”).

Todos los días nos quejamos de las presas, de la política, de la prensa amarillista, de la ola de violencia, de los risibles aumentos salariales, del desempleo, de la burocracia, de las largas colas en las instituciones públicas, de las trabas para hacer negocios en el país… pero ¿quién está tomando conciencia de la desatención de la que están siendo víctimas nuestros niños?

Cada año asignamos más presupuesto a la atención que terceros dan a nuestros niños… ciertamente nos preocupamos por su educación aunque esté encasillada en un modelo obsoleto que nadie se atreve a migrar; y por si no fuera suficiente el delegarles la crianza a terceros, estamos muy agotados y atareados para jugar y compartir más con ellos.

¿Cuántos de nosotros nos enteramos que el 15 de mayo fue el Día Internacional de la Familia? ¿O que el 12 de junio deberíamos unir nuestras voces y fuerzas para luchar contra el trabajo infantil? ¿Cuántos sabemos que el 20 de noviembre es el Día Mundial de la Infancia?… estamos tan consumidos en nuestras actividades de adultos, que no nos detenemos siquiera a preguntarnos cuáles son los días en que nuestra atención debe ser de ellos (sin omitir que desde el día en que decidimos tenerlos, ya nuestra prioridad diaria deben ser ellos)… mucho menos cabe esperar que sepamos cuáles son los derechos del niño.

La clave de la formación infantil está en que compartamos con ellos tiempos de calidad. Así como en una reunión de negocios lo que nos interesa son los resultados de cada objetivo planteado, a los niños lo que les interesa es que juguemos con ellos y que el proceso de aprendizaje y adopción de la cultura que queremos impregnarles sea natural, no impuesto, cosa que experimentan a través del juego y desde luego, del ejemplo… pero lo que necesitamos entender es que la mejor forma de transmitir ejemplo es adaptando nuestras actividades a ellos y no al contrario.

Los mismos adultos estamos atrapados en una dinámica laboral y de responsabilidades formales que nos asfixia... qué diferente sería si nos permitiéramos de nuevo bajar por una montaña en un cartón; subir al árbol de mamones, mangos o jocotes; hacer carreras sin cascos ni rodilleras en la bicicleta sin frenos; preocuparnos menos por lo que podemos comprar y más por lo que compartimos y lo que somos… quizá si jugamos con ellos, volvamos a ser…. pero aun si nuestro ser ya perdió su rumbo, al menos no permitamos que “el ser” de nuestros niños sea mutilado sin piedad.