Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 21 Enero, 2008

Visa para un sueño

Claudia Barrionuevo

El 21 de diciembre pasado nueve países europeos celebraron la apertura de sus fronteras. Los ciudadanos de Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Hungría, República Checa, Eslovenia, Eslovaquia y Malta (países que ingresaron a la Unión Europea en 2004), ya no tendrán que pasar ningún control fronterizo terrestre o marítimo. En todos estos países previamente se implementó una versión mejorada del fichero de datos policiales SIS (Sistema Informático Schengen), de ahí la denominación: espacio Schengen sin fronteras.
Muchos en nuestro continente latinoamericano han tenido el sueño de eliminar las fronteras, pero las circunstancias políticas y económicas han imposibilitado realizarlo.
Recientemente un amigo peruano —que ha viajado a Costa Rica durante décadas— se presentó a la Embajada de nuestro país en Lima para tramitar una visa de turista. Al revisar su pasaporte el cónsul le explicó que dado que tenía visa para Estados Unidos, la costarricense era innecesaria. En efecto, al pasar por la ventanilla de Migración del aeropuerto Juan Santamaría, el funcionario de turno le estampó un sello que indicaba que él entraba con visa americana.
Sorprendida e incrédula me puse a investigar esta —para mí— nueva modalidad de ingreso a nuestro país.
Llamé a Migración y un atentísimo funcionario me explicó que existe una lista de 40 países —denominado tercer grupo— cuyos ciudadanos requieren una visa de turista para permanecer hasta 30 días en suelo costarricense.
Ahora bien, desde hace un año, los miembros de estos países solo necesitan tener una visa a Estados Unidos con vigencia de seis meses para ingresar a Costa Rica.
Como mi asombro no había disminuido, sino más bien aumentado, le pregunté al simpático funcionario el porqué de esta modalidad migratoria. El me explicó que dado que es sumamente difícil obtener una visa americana, y ya que las embajadas de Estados Unidos hacen una investigación exhaustiva de cada solicitante —INTERPOL incluida—, Costa Rica se siente segura y acepta como propias las visas del país del norte.
Luego de agradecer a mi atento informante me dediqué a llamar a varias de las embajadas latinoamericanas de los países pertenecientes al tercer grupo preguntando si como costarricense con visa americana podía ingresar sin más trámites a sus respectivas naciones. No: esos países no aceptan la norteamericana, exigen la propia.
No es que tengamos un espacio Schengen sin fronteras: es que para las autoridades migratorias de Costa Rica nuestra frontera es igual a la norteamericana.
Muchos pensarán que es práctico no exigir otra visa, que de esta manera se simplifican los trámites pero ¿no es una pérdida total de soberanía?
Cuando algún amigo ecuatoriano, colombiano, nicaragüense o jamaiquino venga a visitarnos y se dé cuenta que con su visa americana puede ingresar a nuestro país libremente, ¿qué pensará? ¿que somos un estado más?
Ya que nuestro aeropuerto continúa en permanente construcción, aún estamos a tiempo de colocar un letrero —evocando al gran poeta dominicano (por lo tanto candidato a visa) Juan Luis Guerra— que reciba a nuestros visitantes extranjeros diciendo: “Bienvenidos los que tengan visa para un sueño” .

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