Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 27 Abril, 2010

TROTANDO MUNDOS
Violencia y vacunas

Es penoso que se haya dado un incidente de tanta violencia en el campus de la Universidad de Costa Rica, incidentes a los que solo deberían llegar los países tras meses de amenazas a la democracia, al punto de que sus ciudadanos honestamente consideran que ha llegado la hora de la acción porque la justicia y el diálogo quedaron atrás. Los mismos que se vivieron en este país en 1948, iniciados por las mujeres, y que recordamos vividamente aunque en el año anterior habíamos entrado apenas a primer grado.
El análisis profundo le corresponde a los sociólogos, pero para cualquiera es evidente que de un tiempo para acá venimos amenazados por una violencia verbal y física resultante de que un grupo, tras múltiples fracasos electorales, está pasando a su Plan B. Este no es otro que utilizar el recurso de la violencia para desestabilizar el orden democrático. Lo que no logró por la vía legal y pacífica de obstaculizar en el Congreso (a un alto costo para el país), lo quiere lograr en las calles. Camuflados entre ese grupo hay expertos en la materia financiados desde el extranjero.
Es el sistema implantado por Chávez, quien poco a poco y con todo desenfado, le ha ido quitando a los venezolanos la democracia que tanto les costó. Sí aquí había quienes no lo habían querido aceptar, the top man himself, no exactamente por primera vez, se acaba de retratar en televisión apoyando a quienes por la fuerza de la masa callejera, pese a que este es un país de derecho y de recursos legales, pretenden socavar las bases de nuestra democracia.
Es escalofriante la similitud con lo que está sucediendo en Nicaragua, en donde Ortega, siguiendo el ejemplo de Fidel Castro, busca terminar con el régimen de derecho que le impide perpetuarse y lo que hace es echar a la calle a una banda de forajidos a intimidar al Congreso. Lo mismo que intentó el sombrerón en Honduras. Por ahí andan también Correa y Evito, miembros de una alianza en la que Argentina y más aún Brasil son partidarios vergonzantes y a medias.
En este contexto, no podemos dejar pasar la oportunidad para manifestar nuestro apoyo al Director del OIJ, Lic. Jorge Rojas Vargas, quien ha hecho una labor ejemplar a través de su gestión y nos inspira confianza porque en medio de los retos que amenazan a este país, algunos mucho más serios que un grupo de políticos frustrados fomentando la violencia, ha sabido manejar su cargo con ponderación y efectividad.
Para nadie es un misterio que la violencia engendra violencia, por lo que sí el enfrentamiento de la UCR se salió de parámetros razonables, quienes lo provocaron son los únicos responsables. Esperamos que el Lic. Rojas no se deje impresionar por los voceros de la violencia.
La vacunación contra el AH1N1 ha dividido a las personas en dos campos, los que ven su necesidad y los que creen que no sirve ó no hace falta. En Europa la tendencia negativa la lidera Polonia (hoy afectado por una grave tragedia que lamentamos muchísimo), un país al que ha costado mucho desarraigarse de los anacronismos de la era soviética. Allí el esfuerzo del Gobierno se ha orientado a desacreditar la vacuna, no sabemos porqué.
Suiza en cambio representa la tendencia positiva, y la acción. En enero de este año fuimos al médico del pueblo que nos da albergue durante nuestros periplos allá, y al terminar la consulta nos preguntó que sí queríamos vacunarnos gratuitamente contra al AH1N1. El Gobierno los había equipado con suficientes unidades para inmunizar a ciudadanos, residentes y visitantes. Por supuesto que nos vacunamos, y luego llevamos a la esposa, los hijos y hasta a una querida amiga que nos acompañaba. Han pasado más de tres meses sin que hayamos sufrido efectos indeseables. En cambio, cuando nos vemos en algún conglomerado, nos sentimos muy seguros.
Hubiéramos preferido que Costa Rica estuviera en el segundo grupo.

Humberto Pacheco
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