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Lunes, 19 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Violencia contra los hombres

| Jueves 05 abril, 2012




Si bien muchas mujeres lograron conservar lo mejor de su condición, otras lo perdieron en un afán equivocado por emular los peores defectos y actitudes de los hombres

Violencia contra los hombres

Al finalizar el año pasado, más de 3.600 hombres pidieron auxilio a la policía para evitar ser golpeados por sus esposas.
Las denuncias por este tipo de agresión en los hogares, se han disparado en el país.
En promedio, durante el año pasado, se recibieron diez llamadas diarias de hombres pidiendo protección por violencia doméstica y esa tendencia se ha mantenido durante los primeros dos meses de 2012, de acuerdo con una nota de este medio hoy.
¿Qué es lo que ha ocurrido?
Seres con virtudes y defectos al igual que los hombres, las mujeres tuvieron que luchar durante mucho tiempo para comenzar a salir poco a poco de siglos de opresión en que sus derechos les fueron negados.
Obligadas a vivir bajo las reglas que se les imponían, que las confinaban al ámbito del hogar y las tareas domésticas, sin derecho a estudiar, a desarrollar ni poner en práctica sus capacidades intelectuales y contribuir con sus ideas y creaciones al desarrollo y evolución de las sociedades, las mujeres alimentaron enormes deseos de poder decidir sobre sus vidas y su destino.
Finalmente, cuando lograron una buena cuota de igualdad, aun cuando falta mucho camino para equilibrar derechos y deberes entre ambos sexos y para que se detenga la violencia contra ellas, si bien muchas mujeres lograron conservar lo mejor de su condición, otras lo perdieron en un afán equivocado por emular los peores defectos y actitudes de los hombres.
Así, hoy se comienza a visibilizar la realidad de muchos varones que sufren violencia causada por mujeres.
Estas, como decíamos al inicio, tan portadoras de virtudes y defectos como el sexo opuesto, han perdido en algunos casos el rumbo correcto de su marcha hacia lograr una verdadera igualdad con los hombres, y por carencias de su educación o por otras circunstancias adversas o defectos, ejercen la violencia y buscan la dominación.
Por el contrario, la realidad está urgida de que se abandonen de una buena vez esas ideas de dominación y que se aboquen, hombres y mujeres a trabajar en la creación de una sociedad más justa, en la que ambos sexos partan de profundas y correctas convicciones y complementándose, logren lo que jamás alcanzarán compitiendo y agrediéndose.