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Vinos de fin del mundo se extienden por el planeta

Redacción La República [email protected] | Viernes 20 enero, 2012



Vinos de fin del mundo se extienden por el planeta

En una zona desértica de la Patagonia, en el cono sur americano, los milagros de la enología han hecho florecer en la última década unos exóticos vinos, conocidos como los del fin del mundo, fruto de unas uvas que crecen en condiciones extremas y que conquistan ya las mesas de medio planeta.
Son vides asentadas a 39 grados de latitud sur, en San Patricio del Chañar (Patagonia argentina), una zona de gran amplitud térmica, escasas precipitaciones, sol intenso y azotada por constantes vientos.
Estas características dan lugar a unas uvas de “excelente sanidad” y “hollejo más duro”, que potencian el aroma y sabor de los vinos, explicó la experta argentina Elisabeth Checa durante la presentación en Madrid de las nuevas elaboraciones de la Bodega del Fin del Mundo.
El proyecto se inició en 1996, cuando el empresario uruguayo Julio Viola compró 900 hectáreas de terreno desértico y construyó un canal de 20 kilómetros que acercó el agua desde el río Neuquén; un sistema de goteo computarizado hizo el resto, además de la instalación de cortinas protectoras contra ese viento persistente que vuelve “medio loca” a la gente en la Patagonia, agregó Checa.
La experta explica que la producción de ese país no puede encuadrarse en la moda de los caldos del Nuevo Mundo porque en su país, apunta, “llevamos 500 años haciendo vino, y además nos lo bebemos”, a diferencia de Chile, que se ha dedicado sobre todo a la exportación.

Madrid / EFE