Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 11 Marzo, 2011


Vigencia del derecho internacional

La gran mayoría del pueblo costarricense celebró el fallo provisional del Tribunal Internacional de La Haya, que zanja el litigio que ha enfrentado a Costa Rica y Nicaragua en los últimos meses.
Fue Costa Rica quien recurrió a esa instancia dado que su recurso a la OEA, si bien le dio la razón, no surtió efectos prácticos inmediatos, porque el gobierno del vecino país se negó a acatarlo.
Pero ese primer paso emprendido por la diplomacia costarricense tuvo dos efectos positivos: sacar del ámbito bilateral el conflicto y lanzarlo a un espacio internacional y, sobre todo, ver ratificadas las resoluciones de la OEA en el fallo de la Corte de La Haya; lo cual demuestra que el paso dado en la OEA tuvo un eco real ante los jueces del mencionado Tribunal. En consecuencia, quienes como Oscar Arias opinaban (ex catedra como suele hacerlo) que el recurso a la OEA era inútil por no decir nocivo, para la causa nacional, han sufrido junto a Ortega una derrota. El fallo del mencionado tribunal, si bien otorga razón a Costa Rica en la mayor parte de lo solicitado por nuestro gobierno, se abstiene de pronunciarse sobre el fondo. Y el fondo es que Nicaragua ocupó militarmente territorio costarricense. Toda isla Calero debe ser devuelta a Costa Rica incondicionalmente. Por eso considero que la lucha continúa ahora para lograr una resolución en ese sentido que sea definitiva. Esto solo tendrá lugar dentro de tres años o más. Por el momento, debemos vigilar a fin de que el gobierno de Ortega cumpla lo exigido por el Tribunal de La Haya y que nuestros ecologistas resguarden las riquezas naturales en los humedales que, por el momento, todavía no han sido devueltos a nuestro país.
Además es hora de que el gobierno se ocupe de esas olvidadas regiones y comience una política de largo alcance en favor del desarrollo integral de esa frontera, de la otra también y del mar territorial. Es hora de que pensemos en todo el país y no solo en el Valle Central. Si lo anterior se logra, no han sido en vano las luchas libradas en estos meses y en los años que vengan, para enfrentar los desaguisados del gobierno de Managua.
Sin embargo y pensando con más amplitud, este logro costarricense ante las instancias internacionales, debe ser visto como un llamado de atención al mundo entero, especialmente en esta hora histórica que vive la humanidad, cargada de amenazas y angustias en la escena mundial. Que dos países pequeños (y aquí incluyo a Nicaragua, ya que el presidente Ortega ha dicho que acepta el fallo de la Corte de La Haya) estén tratando de resolver sus litigios (que no son solo de ahora pues esa frontera siempre ha sido lugar de tensiones en nuestra historia) mediante el recurso a los instrumentos que provee el derecho internacional, es una lección para todos los países (especialmente las grandes potencias) de que los países pequeños siguen creyendo que el respeto y vigencia plena del derecho internacional y no la intervención militar al servicio del cálculo geopolítico y de la rapiña de la riquezas naturales de los países periféricos, es la única vía que tiene la humanidad para no suicidarse ni sembrar el odio y el terror en el planeta. Levantemos nuestra voz para que en Oriente Medio, en la ribera Sur del Mar Mediterráneo y en todas partes donde hay amenaza de grandes conflagraciones, se apliquen y respeten las normas del derecho internacional.

Arnoldo Mora