Nuria Marín

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Lunes 26 Marzo, 2012


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Victorias huérfanas


Existe una reconocida frase que dice “La victoria tiene un centenar de padres pero la derrota es huérfana.” Pues mis queridos lectores una vez más, Costa Rica rompe con el molde, y resulta que tratándose de dos de sus cenicientas, el deporte y el arte, tanto las derrotas como las victorias resultan huérfanas.
Mientras que en otros países el apoyo a ambas disciplinas son política de Estado y a la vez resultan en poderosas herramientas diplomáticas y de proyección nacional, en Costa Rica nos quedamos cortos, en el mejor de los casos, en ese necesario y merecido apoyo.
La realidad es que desde siempre les hemos fallado a nuestros deportistas y artistas, negándoles desde las condiciones mínimas elementales para la práctica de la disciplina, hasta el necesario apoyo económico y técnico esenciales para dar rienda suelta al talento nacional, que les permita desarrollar plenamente su potencial.
No es de extrañar, pero sí un llamado a reflexionar como país, que detrás de cada atleta o artista nacional que sobresale aquí y más aún en el exterior, hay una historia de disciplina, voluntad férrea, un gran sacrificio personal y familiar, y la triste sensación de luchar en solitario contra una innumerable cantidad de obstáculos, algunos incluso del mismo Estado, que hacen de la práctica del alto rendimiento una labor si se quiere emocionalmente más ingrata.
Nada más revelador de esa lucha en solitario y el sentimiento del talento huérfano que las lágrimas demarradas por nuestra pugilista mundial Hanna Gabriels, en una reciente entrevista en un medio de comunicación.
Las lágrimas que no le sacaron el ring ni las corajudas contrincantes que enfrentó, lo pudo la profunda sensación de injusticia de un sistema que pretende burlar lo que merecidamente se han ganado nuestros campeones.
Nuestro legislador creó el Premio Nacional Deportivo Claudia Poll como un reconocimiento a aquellos atletas de elite que desde un pequeño país y contra todo pronóstico, gracias a su gran esfuerzo, talento y amor al deporte, pudieron conquistar el Olimpo y coronarse como campeones mundiales.
Lo que para otros países es motivo de celebración, regocijo y reconocimiento, en nuestro país se buscan mecanismos para evadir o repartir el pago del dinero lo que obligará a nuestros campeones a una lucha más. Simplemente sin palabras.
Aprovecho esta oportunidad para hacer un justo reconocimiento a nuestros más recientes campeones mundiales Hanna Gabriels, Nery Brenes, Craig Schieber, Bryan Vásquez, Julián Homberger y Pablo Freer, así como a los medallistas Andrey Fonseca, Andrés Acuña, Melania Sauma, Sofía Soley, Andrés Montero, José Barahona, Oscar Vega, Magdalena Molina, Sergio Gutiérrez, Ana Luisa Barrantes, Griselde Temple, Sigrid Gutiérrez y Karen Jiménez, y mis disculpas si omito a algún otro nombre pues no existe una lista oficial, gracias por poner desinteresadamente en alto el nombre de nuestro país. Ustedes representan lo mejor de nuestra querida Costa Rica.

Nuria Marín