Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 22 Septiembre, 2014

Si se quedan calladas, son víctimas una vez. Si denuncian, lo son varias veces


Víctimas y víctimos

Víctima es una palabra epicena, es decir un sustantivo que se refiere a individuos de ambos sexos, aunque su género gramatical, en este caso, sea femenino: La víctima.
La gran mayoría de las víctimas de acoso sexual, de abuso, de violación, son femeninas como el artículo gramatical que precede al vocablo.


Si se quedan calladas, son víctimas una vez. Si denuncian, lo son varias veces. Y durante ese proceso infame, que dura años en los tribunales de justicia, son señaladas con la Letra Escarlata, son repudiadas hasta por sus congéneres, son objeto de dudas, insulto y burlas.
Casi nunca nos enteramos de los múltiples casos que son denunciados: víctimas anónimas de abusadores desconocidos. A veces, por dicha, tal vez, algunas víctimas, no muy conocidas, deciden acusar a sus agresores que sí son “famosos”. Y ahí les va peor.
El 4 de setiembre de 2006 escribí una columna ante el inicio de una denuncia contra el entonces diputado liberacionista Federico Tinoco. La víctima sufrió del acoso sexual de su jefe, Tinoco.
Sus primeras denuncias internas cayeron en “saco roto”; posteriormente fue despedida; otra mujer (la entonces diputada Hilda González) advirtió del cuidado que debían tener los hombres ante las “mujeres coquetas” (otra afrenta contra la víctima) y, luego de un larguísimo proceso judicial que duró seis años (Tinoco fue obligado a renunciar a su fuero), la asesora ganó el caso pero perdió a su marido y a sus hijos.
El 17 de octubre de 2009 dediqué mi comentario a una valiente joven que denunció su violación a los 20 años por varios muchachos de “buena familia”.
Ya había pasado un lustro desde su ataque y ese fue el tiempo que le costó a la demandante obtener justicia. Uno de ellos fue sentenciado. Los jueces absolvieron, por duda (atribuyéndoles el delito de abuso sexual contra mayor de edad) a otros tres.
Por este último artículo recibí un correo amenazante de la familiar (sí, mujer) de uno de los acusados.
Hace pocas semanas el hoy, exmagistrado, Óscar González fue condenado por violación ante los Tribunales de Justicia.
Tinoco y González han intentado y hasta logrado, gracias a sus aliados (entre ellos los periodistas que les han cedido grandes espacios y han puesto en tela de juicio a las mujeres agredidas), dar la apariencia de ser ellos las víctimas. Hasta consiguieron el apoyo de sus esposas, víctimas también de los actos incorrectos de sus maridos.
Sufrir de acoso y/o abuso sexual es una de las situaciones más terribles que le puede suceder a un ser humano. Muy difícil de superar, aunque no imposible.
Denunciar es indispensable, pero no todos pueden soportar las consecuencias que conlleva acusar al perverso.
Mis respetos a esas tres mujeres que, a pesar del altísimo costo emocional, del tiempo de sus vidas que les dedicaron a los procesos e, incluso, de las consecuencias laborales y familiares que sufrieron, tuvieron el valor para enfrentarse con sus victimarios en contra de casi toda la opinión pública.

Claudia Barrionuevo
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