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COLUMNISTAS


Viajando en "camión"

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 09 abril, 2008


Viajando en “camión”

Carlos Denton

Los jerarcas van y vienen en el Ministerio de Transportes (MOPT), pero se nota poca mejoría en el servicio de transporte público urbano. A veces se abre una que otra ruta nueva, pero los mismos propietarios de las líneas deberían admitir, sin entrar en el tema de lo que cobran por los pasajes, que el servicio que prestan no es cómodo, ni rápido, ni eficiente.
Para comenzar, las unidades que se usan en Costa Rica son buses construidos sobre una carrocería de camión. Se ven más bonitos ahora, pero el concepto es el mismo del que se vio en el país hace 50 años; para llegar a la plataforma del camión hay que subir tres gradas relativamente altas. Madres con chiquitos, jóvenes con bultos, mujeres que lucen tacón alto, personas de todas las edades, tienen que subir bien enfiladitas esas gradas para llegar donde está el chofer, pagarle y luego pasar a los asientos.
Los jerarcas del MOPT no viajan en autobús, desde luego, pero en algunos de sus múltiples viajes a Washington, París, Tokio, Madrid, o Montreal sería importante que se fijaran por la ventana de los vehículos de lujo en que se transportan. Se darían cuenta de que en esos lugares los autobuses están a menos de un metro sobre la calle, si acaso. El pasajero levanta la pierna medio metro y está a bordo. Un pasajero en silla de ruedas, con la ayuda de un acompañante puede ingresar alzado al bus sin necesidad de maquinaria especializada. Los autobuses modernos no usan carrocería de camión, como el MOPT ha permitido (quizás por ignorancia) que los dueños de las líneas los metan aquí.
Las encuestas revelan que al usuario trabajador típico del servicio de transporte público urbano le toma en promedio aproximadamente 45 minutos llegar a su lugar de empleo y el mismo lapso para regresar a casa. Una persona que pasa hora y media en un autobús diariamente está sometida a ese ambiente 15 días de 24 horas anualmente. ¡Qué pérdida de tiempo para la persona y para el país! No están bien iluminados los interiores de los camiones de transporte público, y los asientos están tan cerca unos a los otros que es difícil acomodarse, mucho menos para sacar un libro o periódico para intentar leerlo.
Una persona que vive en Hatillo 6 y que trabaja en Escazú, que están separados por dos kilómetros a lo sumo, tiene que tomar dos buses, y un mínimo de hora y media para llegar. Alguien que vive en Desamparados y que trabaja en Heredia, una distancia de 11 kilómetros, con suerte puede lograr el viaje en dos horas. En ambos casos tienen que pasar por San José, hacer fila, mantenerse vigilantes de los carteristas y otros pandilleros de todo tipo, antes de seguir adelante en el segundo camión.
Mientras tanto, hay más de uno que quisiera dejar el automóvil en casa y usar el transporte público, ahorrando gasolina y mantenimiento. Pero el servicio de “camión” que las autoridades permiten que los autobuseros ofrezcan es tan deficiente, que muchos sacrifican otro tipo de compras para poder operar un auto.
El transporte público se ha convertido en tema principal de la campaña electoral nacional en Panamá que culmina en 2009 —quizás pueda convertirse en tema aquí en 2010.

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