Vía a San Ramón: ¿Seis meses perdidos?
Retomar el proyecto de la ruta entre la capital y San Ramón será una solución que quedará en manos del próximo Gobierno y que se ha estancado por la campaña electoral. Esteban Monge/ La República
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Retomar el proyecto sería tarea del próximo Gobierno

Vía a San Ramón: ¿Seis meses perdidos?

Modernizar la autopista es urgente para beneficio de 50 mil conductores

Construir una nueva pista entre la capital y San Ramón es la única alternativa para solucionar los críticos problemas de infraestructura que existen en esta ruta y para darle mayor competitividad al país.

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Hace seis meses exactos la presidenta Laura Chinchilla anunció en cadena nacional que “frenaba” el contrato de concesión con OAS para modernizar la carretera.
Hoy, un semestre después, no se ha podido —tan siquiera— finalizar el contrato con la empresa brasileña “por mutuo acuerdo”, ni se ha impulsado ningún proyecto nuevo para, al menos, adelantar esta urgente carretera.
La solución no es otra, solo construir una nueva carretera hacia occidente permitirá que los 50 mil conductores y exportadores que transitan a diario por este lugar tengan infraestructura de primer mundo.
Alternativas para hacerlo existen, algunas surgieron desde los grupos comunales que impulsaron sus propias propuestas con financiamiento nacional, peajes más baratos y una carretera con los más altos estándares de tecnología a nivel mundial.
Soñar con una autopista de ocho carriles entre San José y el aeropuerto, una de seis carriles entre el aeropuerto y Manolos, y una de cuatro desde este último punto hacia San Ramón no es imposible.
Además, las propuestas comunales incluyen puentes peatonales modernos, espaldones y previstas para futuras mejoras, todo esto por un presupuesto cercano a los $350 millones, financiados con dinero nacional.
Lejos de estas alternativas, está la posibilidad de volver a concesionar la carretera, una solución que podría resultar tan viable y efectiva como las experiencias de la ruta 27, el Aeropuerto Juan Santamaría y el puerto del pacífico, igualmente otorgados en contratos.
Negociar un nuevo contrato no es posible en este momento debido a que ni siquiera se ha podido finalizar la concesión con OAS y se desconoce cuánto tendrá que pagar el país a la empresa.
La consecuencia mayor de no tener una buena carretera ni la esperanza al menos de contar con una en un futuro próximo, es que cada día los usuarios de la vía se ven más afectados y la competitividad del país reducida.
Remodelar la autopista a San Ramón representa un reto para el próximo Gobierno que tendrá que lidiar con la oposición de los grupos comunales a la figura de una nueva concesión y a la vez tendrá que valorar opciones, entre ellas un nuevo contrato internacional.
Mejorar la infraestructura vial del país es un problema en el cual ya no se puede patear más la bola, requiere atención inmediata y soluciones efectivas.
Tramos de la carretera en mal estado, a dos carriles, capa asfáltica dañada y desgastada y puentes en condición crítica son parte de la realidad que se aprecia con tan solo hacer un recorrido por la actual ruta a San Ramón.
Esto solo se puede traducir en una cosa, presas, desperdicio de tiempo, altos costos de producción y menos oportunidades para que el país sea competitivo ante el mundo.
Seis meses después de que la presidenta Chinchilla anunciara el “final por mutuo acuerdo” del contrato con OAS, no ha pasado nada.
No hay plan B, ni segundas opciones para retomar el proyecto, tampoco hay necesidad de hablar de estas cosas en plena campaña electoral.

Manuel Avendaño
[email protected]
@mavendanoLR



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