Vía a Caldera no es Satanás
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Es la segunda mejor carretera que hay en el país por el momento, según ranking de LA REPUBLICA
Vía a Caldera no es Satanás
Costanera quedó en primer lugar
Con todo y sus defectos, la carretera a Caldera, que recientemente apagó su primera velita de aniversario, no es tan mala.
Tras el debate que ha surgido acerca de las fallas y cuestionamientos que ha registrado este camino, LA REPUBLICA ha elaborado un ranking sobre las principales vías del país.
Para este estudio se realizó un recorrido por las cinco carreteras más importantes, que son las que llevan hacia los puertos y fronteras. El análisis tomó como parámetros la condición de las carreteras a simple vista, así como asuntos técnicos, incluida la señalización y la seguridad de los viajeros.

El resultado fue contundente. La carretera construida mediante el modelo de concesión por una de las constructoras europeas más connotadas, es la segunda mejor del país en este momento.
No logró convertirse en la más sobresaliente por ser propensa a derrumbes. Incluso a pocas semanas de estrenada los cerros empezaron a ceder y obligaron a cerrar el paso durante los días de fuertes lluvias para proteger a los usuarios.
Además, fue relegada al segundo lugar porque en el primer invierno que enfrentó sufrió hundimientos cuya reparación aún no ha terminado; además, porque está plagada de bacheos por los prematuros huecos que presentó.
Aun así, solo la Costanera Sur que va de Barranca a Palmar Norte la supera en el listado de los mejores caminos del país.
De Caldera se encontró que su principal virtud es que en plena operación recorta a menos de una hora el tiempo de recorrido entre la capital y el principal puerto del Pacífico.
La demarcación impecable, amplios espaldones que permiten retirar el vehículo del camino en caso de sufrir una falla mecánica, una buena iluminación y un servicio de asistencia gratis son otros puntos altos de la nueva vía a Caldera.
Así mismo, los tiempos de respuesta para atender los daños que sufra el camino son más ágiles que en el resto de las carreteras, y la mitad de la vía cuenta con carriles de ascenso lo que permite a los usuarios rebasar los lentos camiones pesados con mayor facilidad que en la mayoría de rutas.
A todo esto hay que agregar que la ruta que lleva hacia Caldera tiene peajes modernos y amplios, con la opción del servicio de pago automático mediante la tarjeta electrónica.
Mientras tanto, en la Interamericana Norte, así como en la Braulio Carrillo, operan peajes lentos y raquíticos, cuyo costo de operación es mayor que los ingresos que producen.
Pero la Costanera Sur va más allá. Al contar con un relieve plano, poca presencia de taludes, amplios espaldones y hasta aceras y ciclovías en algunos pasos, es el camino que brinda mayores estándares de seguridad.
Destacan además de esta ruta sus prolongados tramos rectos, lo cual facilita rebasar los vehículos y circular a alta velocidad, aunque también puede ser contraproducente porque los conductores abusan al pisar el acelerador.
Aunque cosmética, la belleza natural que rodea a esta carretera es otro punto a su favor.
En la tercera casilla de las vías más coquetonas del país se encuentra la Interamericana Norte, no por sus cualidades, sino porque las demás están tan deterioradas y presentan tantas fallas que circular por ellas se convierte en tarea sumamente peligrosa.
Algo destacable de este camino es que tiene una superficie de rodamiento en regular condición, aunque hay tramos que ya empiezan a mostrar huecos.
Otros problemas de la vía que lleva de la capital hacia la frontera con Nicaragua es que carece de señalización y dispositivos de seguridad como espaldones en tramos de alto tránsito lo cual incrementa el riesgo.
Las carreteras Braulio Carrillo e Interamericana Sur se disputan un fuerte pulso por el último puesto, solo que la ruta que lleva a Limón se salvó del sótano porque la que conecta a San José con Panamá tiene varios kilómetros destrozados y la hacen muy peligrosa, sobre todo en las noches.
Pero podría decirse sin temor a equivocarse que la Braulio Carrillo es la más peligrosa que tiene Costa Rica.
A pesar de atravesar una zona altamente lluviosa y nublada, como es el parque que da el nombre a esta vía, hasta la semana anterior cuando se hizo el recorrido por ella, contaba con tramos que miden varios kilómetros y no tienen ni una gota de pintura; mucho menos ojos de gato para guiar a los conductores. Su exceso de curvas en ascenso también representa un gran riesgo.
Las altas precipitaciones en la zona, la falta de iluminación y los deficientes taludes en este camino provocan además reiterados derrumbes durante todo el año que cortan el paso de mercancías hacia el Caribe donde se ubican los principales puertos, lo que genera grandes pérdidas económicas al país.
El último puesto en el estudio sobre el estado de las carreteras estratégicas del país se lo llevó la Interamericana Sur, que es la que comunica la capital con Paso Canoas, pasando por el Cerro de la Muerte.
De todas las vías es la que está más despedazada. Sufre de cientos de huecos, sobre todo en el tramo entre Palmar y la frontera con Panamá; además varios tramos entre Palmar y Buenos Aires de Puntarenas fueron falseados por el río Térraba por lo que solo cuenta con un carril para ambos sentidos en varios pasos.
A su vez, la Ruta 2 carece de señalización e iluminación, lo que hace casi imposible a los conductores percibir la visibilidad tanto por las noches como cuando llueve.
La amenaza de derrumbes por la gran cantidad de cerros falseados que hay al margen del camino son las principales razones de que la Interamericana Sur sea la ruta más lamentable y peligrosa que tiene el país.
Durante el recorrido que se realizó por este camino, la semana trasanterior, se pudo observar maquinaria interviniendo al menos seis taludes. También hay más de una docena de cortes en la carretera, que sucumbió ante la crecida que registró el río Térraba en el invierno anterior.

Danny Canales
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