David Gutierrez

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Martes 19 Mayo, 2015

La crisis de nuestro país es política. ¿Cuándo saldremos del letargo?

Verla venir o, ¿bailar con ella?

La cita del presidente Solís, “no es lo mismo verla venir que bailar con ella”, se ha prestado para un sinnúmero de comentarios, memes, burlas y demás.
En el fondo, la cita representa la lógica realidad de un gobierno primerizo, con una mayoría de integrantes sin experiencia en la gestión pública y, sobre todo, con funcionarios que hoy día son presa de muchos años de crítica destructiva a otros gobernantes y gobiernos.


Durante varias décadas en Costa Rica imperó el bipartidismo entre Liberación Nacional y la Unidad Socialcristiana, etapa en la que se llevaron a cabo grandes obras, de las cuáles disfrutamos hoy día.
Entre esos dos partidos se negociaban proyectos y el país avanzaba. Lo más importante es que, como en general se turnaban el poder, sabían muy bien lo que era verla venir y bailar con ella.
Entre ellos comprendían las dificultades de gobernar y se sentaban a conversar conociendo lo que era estar en los pies del otro.
A principios de este siglo, para las elecciones del año 2002, surgió el Partido Acción Ciudadana (PAC) como otra opción electoral. Su plataforma, inicialmente, se gestó sobre la fortaleza ética, incluso cuestionando gastos tan extremos como los de las galletas del café del Congreso.
Hasta 2014, el PAC siempre fue oposición y, en muchos casos, destructiva, altanera e intransigente. El mejor ejemplo fue el complicado proceso para aprobar una agenda complementaria de un CAFTA ¡que ya había sido aprobado en un referéndum nacional!
Pasaron tres años en los que el gobierno de turno debió mantener una mayoría calificada de 38 diputados para aprobar todas las leyes que eran consecuencia lógica de un tratado comercial internacional.
Recientemente se ha oficializado lo que ya era conocido públicamente desde hace meses: el PAC y el Frente Amplio se unirán como “FAC” para las elecciones de alcaldes del primer domingo de febrero de 2016. Lo peligroso de esta alianza política es que estos dos grupos políticos comparten varias similitudes ideológicas muy cercanas a la izquierda populista latinoamericana.
La ley mordaza es un buen ejemplo reciente. Lejos de ser el resultado de la inexperiencia política, se trató de una prueba para conocer el nivel de reacción del país ante legislaciones al estilo de los gobiernos de Maduro, Chávez, Correa y demás. No les funcionó esta vez, pero sin duda lo volverán a intentar.
Es claro que el primer año de gobierno siempre es el más complicado.
Más aún para un partido que se inaugura en el poder. La lista de “horrores” es grande: levantar el veto, el FIAsco, cifras incorrectas en el discurso del 1° de mayo, y más.
El presidente Solís es un hombre de buena fe, pero tiene que repensar su estrategia de aliarse con el Frente Amplio.
Es claro que hoy el PAC recoge los frutos de su cosecha. Es mucho más sencillo destruir que construir, criticar que solucionar.
Es más fácil ser oposición irresponsable que gobierno.
La crisis de nuestro país es política. ¿Cuándo saldremos del letargo?

David Gutiérrez
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