¿Ventaja de Hillary Clinton impulsa ventas de armas de fuego?
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En algún momento la demanda de armas de fuego en Estados Unidos tiene que llegar a un punto de saturación, pero aún no se ha alcanzado.

Ya hay más de 300 millones de armas de fuego en manos privadas en el país, pero parece no ser suficiente.
El 1º de setiembre, Smith & Wesson Holding Corp. dio a conocer un asombroso crecimiento de las ventas de un 40% y una duplicación de las ganancias en el primer trimestre de su año fiscal.


El máximo responsable, James Debney, lo atribuyó a una “fuerte demanda de los consumidores”, así como a la capacidad de Smith & Wesson de incrementar su participación de mercado.
Una teoría más peculiar que les he escuchado a miembros del sector de armas es que los propietarios de armas de fuego se han resignado a una victoria electoral en noviembre de la candidata demócrata Hillary Clinton.
La teoría de especialistas del sector como Richard Feldman, presidente de la Asociación Independiente de Propietarios de Armas de Fuego, es que, al concluir que Clinton derrotará a su rival republicano Donald Trump, los entusiastas de las armas se apresuran a comprar una más antes de que la candidata demócrata tenga oportunidad de impulsar la agenda de control de armas de la que ha hablado con frecuencia y que comprende, entre otras cosas, la prohibición de armas de asalto semiautomáticas y la eliminación de la protección en cuanto a responsabilidad de la que gozan los fabricantes de armas.
Feldman, que reside en Rindge, Nuevo Hampshire, es un exconsultor de la industria y miembro de la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés). En su opinión resuena la de Michael Fifer, el CEO de Sturm Ruger & Co., y su director de operaciones, Chris Killoy.
Fifer declaró el mes pasado a CNN que 2016 es la primera vez que un candidato “hace campaña activamente contra el comercio legal de armas”.
Killoy, que el año próximo reemplazará a Fifer en el cargo de CEO, dijo que el reciente incremento de las ventas de Ruger “se vio en parte alimentado por el clima político actual”.
Ese análisis es menos extravagante de lo que podría parecer. Un pensamiento similar por parte de los dueños de armas casi seguramente impulsó lo que se conoce como el “aumento de Obama”, una ola de compra de armas que ha abarcado casi la totalidad de los ocho años de gestión del presidente Barack Obama. La Asociación Nacional del Rifle infundió en los círculos de propietarios de armas un temor generalizado a que Obama endureciera las restricciones federales a la adquisición y propiedad de armas de fuego.
Los legisladores republicanos lo frustraron en ese sentido, incluso después de que Obama lo propuso luego de la masacre de diciembre de 2012 en una escuela primaria de Newton, Connecticut.
Pero a pesar del fracaso de Obama las ventas de armas siguieron creciendo.
Ahora la NRA gasta millones de dólares en avisos en los que critica a Clinton y la califica de “hipócrita” que impulsa políticas de restricción de las armas de fuego pero solo para el ciudadano común.
Un nuevo aviso dirigido a Nevada, Ohio y otros estados en disputa describe a Clinton de la siguiente manera: “Recorre el mundo en aviones privados. Hace 30 años que vive protegida por guardias armados. Pero no cree que tengamos derecho a tener un arma en casa para defensa propia”.


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