Venezolanos ya no le tienen paciencia a Maduro
En su mejor momento, el extinto Hugo Chávez habría tomado un micrófono y levantado los ánimos con alguna de sus clásicas salidas bolivarianas, pero Maduro inspira ante todo burla.
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Venezolanos ya no le tienen paciencia a Maduro

El presidente venezolano Nicolás Maduro no tiene respiro.
Cuando una mujer de 54 años del norte de Venezuela, desesperada por tener su propia casa, escribió un mensaje en un mango y se lo lanzó a Maduro por la cabeza a fines de abril, inspiró una larga serie de imitadores, una parodia de John Oliver y una aplicación de juegos para teléfonos inteligentes, Maduro Mango Attack, que ya se ha bajado por lo menos 100 mil veces.
En su mejor momento, el extinto Hugo Chávez habría tomado un micrófono y levantado los ánimos con alguna de sus clásicas salidas bolivarianas, pero Maduro inspira ante todo burla.
Dos de cada tres venezolanos dicen que el vacilante heredero de la revolución de Chávez por un “socialismo del siglo XXI” hace un muy mal trabajo, y ahora las autoridades de los Estados Unidos han declarado a la mano derecha de Maduro, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, principal sospechoso en el caso de un centro de narcotráfico global con sede en Venezuela.
La inflación se acelerará al 200% este año, las reservas en moneda extranjera se desvanecen y el Banco Mundial dice que la economía se contraerá un 7%.
¿Cuál es la respuesta del gobierno a tantas malas noticias? Demandar al mensajero.
La semana pasada, las cortes venezolanas prohibieron viajar a 22 destacados periodistas que nombró Cabello en una demanda por calumnias.
Su delito: publicar el artículo del diario español ABC sobre un exalto agente de seguridad venezolano que desertó en enero y coopera con las autoridades estadounidenses en la investigación sobre narcotráfico y violaciones de los derechos humanos en Venezuela.
La reacción oficial no constituye una sorpresa. “El que se meta con Cabello se mete conmigo”, dijo Maduro el martes en un mensaje radial.
En el proceso de centralización del poder, Chávez siempre se había ocupado de acallar las críticas mediante la manipulación de las cortes —lo que comprendió hasta agregar 12 puestos en la Suprema Corte—, al tiempo que cerraba todo medio que no pudiera intimidar o comprar.
En un análisis de 45 mil casos que llegaron a la Suprema Corte entre 2003 y 2015, cuatro fiscales venezolanos determinaron que el gobierno nunca había perdido.
El hecho de que uno de los actuales objetivos de las cortes sea el exguerrillero marxista Teodoro Petkoff, editor del semanario independiente “Tal Cual”, es un ejemplo de lo que se ha desviado la revolución socialista de Chávez. Petkoff, a quien se le prohibió viajar a Madrid esta semana para recibir el precio Ortega y Gasset en periodismo, el más destacado del periodismo en español, estuvo representado por el expresidente español Felipe González: otro mango para Maduro.
Luego de 16 años de chavismo, es sorprendente que aún queden medios por silenciar. Freedom House, un organismo internacional, calificó hace poco a Venezuela como el peor país del hemisferio para el periodismo después de Cuba.

Bloomberg
 


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