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Cada oficial de tránsito vigila hasta 1.770 automotores en promedio
Vehículos crecen más que inspectores
Una de las propuestas de solución es utilizar más las videocámaras como mecanismo automatizado de supervisión y sanción

La capacidad preventiva y de control de los oficiales de tránsito ha sido desbordada por un acelerado crecimiento de la flota vehicular durante la última década.
Mientras el número de policías ha crecido lentamente en ese periodo, el parque vehicular se ha duplicado.
El veloz crecimiento de carros no solo socava la capacidad preventiva y de control de la Policía de Tránsito, sino que también fomenta el caos en la Gran Area Metropolitana, así como el agotamiento estructural de las vías.
A inicios de la década pasada, la flota vehicular ascendía a 766 mil automotores, mientras que al finalizar 2010, se tenían inscritos 1,5 millones de carros y motos.
En contraposición, la Policía de Tránsito pasó de 556 oficiales en 2000, a tener 890 inspectores a finales del año pasado.
Hace diez años, cada policía tenía bajo su custodia 1.378 automotores en promedio, mientras que al finalizar el año pasado, el número de autos que debe vigilar cada oficial se había incrementado a 1.770, para un crecimiento del 13%.
El crecimiento del parque vehicular se debe entre otras razones, a los precios asequibles que se derivan de la importación masiva de autos baratos provenientes de Asia, los cuales se pueden encontrar en el mercado hasta en un ¢1,1 millones o menos. En estos momentos, hay al menos un automotor por cada tres habitantes.
Asimismo, el desmejoramiento del transporte público ha motivado a una gran cantidad de costarricenses a optar por la compra de un vehículo, indica Francisco Jiménez, ministro de Obras Públicas y Transportes.
“Existe gran preocupación por la forma tan rápida como crece el parque automotor, ya que las vías se congestionan con mucha más facilidad, mientras que nosotros no contamos con suficientes recursos para hacerle frente a esta situación”, añade Jiménez.
En la ley de tránsito que se discute en la Asamblea Legislativa, se plantean varias alternativas por parte del Poder Ejecutivo para solventar la carencia de oficiales de tránsito, entre ellas, la posibilidad de que la Policía Municipal tenga facultad de sancionar a los conductores que violenten la ley.
Asimismo, el Gobierno estudia la colocación masiva de cámaras para vigilar el cumplimiento de la ley en vías cantonales y nacionales.
“Estamos trabajando en un proyecto piloto para fortalecer la vigilancia en carreteras. Nuestra idea es colocar más de 100 cámaras de vigilancia, las cuales harían el trabajo que en estos momentos realizan 1.000 oficiales, con la ventaja de que son incorruptibles y que trabajan las 24 horas del día, durante los 365 días del año”, indicó Jiménez.
Las propuestas del titular del Ministerio podrían quedarse solo en el ámbito de proyecto, ya que los diputados de la comisión de tránsito deben discutirlas.
Para realizar una labor eficiente, la Policía de Tránsito considera que se requiere al meno triplicar la capacidad actual.
“La cantidad no es suficiente. En zonas rurales muchos conductores no están acreditados e infringen la ley porque no hay suficiente personal. Para hacer una labor completa, es necesario contar con al menos 2 mil inspectores más”, indicó César Quirós, director nacional de tránsito.
Por otra parte, debido a la cantidad de vehículos que circulan, se generan presas que en horas pico, representan hasta un 50% más en el tiempo de recorrido si se compara con cualquier otro momento del día, de acuerdo con una medición hecha por LA REPUBLICA.

Esteban Arrieta
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