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Mandatario colombiano asegura que desconoce paradero de Betancourt
Uribe acoge misión de Sarkozy

Presidente galo exigió la liberación de la política colombo-francesa

Bogotá
EFE

Alvaro Uribe, presidente colombiano, reveló ayer que su Gobierno se comprometió con el de su colega francés, Nicolas Sarkozy, a facilitar una misión humanitaria internacional que dará asistencia médica a los rehenes de las FARC con fines de canje.
“Sarkozy me ha manifestado que está en movimiento una misión humanitaria para atender la salud de los secuestrados, empezando por la de la doctora Ingrid Betancourt”, dijo Uribe, quien el pasado 21 de enero mantuvo en París una entrevista con el gobernante francés.
Agregó que Sarkozy también le dijo que esta operación “sería acompañada por la Cruz Roja Internacional”.
Previamente, Uribe había admitido que su administración carece de datos confirmados sobre el paradero y el estado de salud de la ex candidata presidencial colombiana, Ingrid Betancourt, tras seis años en poder de las FARC.
Al aludir a la cadena de rumores de la última semana sobre el paradero y la salud de la dirigente política, rehén de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde febrero de 2002, Uribe admitió que “el Gobierno no ha tenido confirmación”.
“Tanto la Policía Nacional como el Ejército han hecho una indagación bastante profunda en los parajes
del Guaviare (departamento selvático del sur) en estos días y no se ha tenido confirmación”.
Las declaraciones del mandatario coinciden con las del obispo de la Diócesis de San José del Guaviare, Guillermo Orozco, quien comentó a Efe que las versiones de que la ex candidata ha sido atendida en un hospital de su jurisdicción y de que inició una huelga de hambre “son solo rumores”.
“Tengo la misma información. Todos son puros rumores. Nada concreto”, declaró Orozco sobre la aparente presencia de la dirigente en un puesto de salud de alguno de los caseríos del Guaviare, donde, al parecer, ha sido llevada por guerrilleros.
Esa serie de rumores se reavivaron la semana pasada cuando el defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, afirmó que el estado de salud de Betancourt es “muy, muy delicado”.
Sarkozy, antes de dialogar telefónicamente con Uribe, exigió ayer en un mensaje televisado y dirigido al jefe de las FARC, Pedro Antonio Marín, alias “Manuel Marulanda” o “Tirofijo”, la liberación de Betancourt y responsabilizó a esa guerrilla de la posible muerte de la política colombo-francesa.
“Espero de usted una prueba de humanidad sin la cual todo se atascará de nuevo. Basta con una decisión de su
parte para salvar a una mujer de la muerte y mantener la esperanza de todos los que siguen detenidos. Tome esta decisión: libere a Ingrid Betancourt”, clamó Sarkozy.
La semana pasada, el defensor del Pueblo dijo que su despacho tenía conocimiento de que Betancourt “fue atendida en febrero pasado en algunos puestos de salud” del Guaviare.
Pero el obispo Orozco señaló ayer a Efe que “si uno analiza la mentalidad de nuestro pueblo, que es muy dado a los rumores, y si sabemos que de los que fueron entregados (cuatro ex congresistas también rehenes, el 27 de febrero), uno de ellos (Luis Eladio Pérez) habló de que la vio (a Betancourt) tres semanas antes, eso hace suponer que por ahí está”.
El ex senador, que fue rehén de las FARC casi siete años, ha declarado que vio a Betancourt el 4 de febrero, al parecer en un paraje del Guaviare, durante algunos minutos y que su estado de salud estaba muy deteriorado.
Según el obispo, “eso fue suficiente para que la gente comience a especular”.
Enviados de informativos de la televisión colombiana aseguran que algunos campesinos del Guaviare han dicho “fuera de cámara” que “han visto” a la colombo-francesa, que “empezó una huelga de hambre” e incluso que “intentó arrojarse a un río”.
Como sea, la salud de la ex candidata presidencial requiere de atención, pues, según distintas fuentes, padece de leishmaniasis, hepatitis “B” y malaria.
Además de Betancourt, las FARC mantienen en su poder a decenas de políticos, soldados y policías, entre sus más de 750 secuestrados, según cifras gubernamentales, y que intentan canjear por unos 500 de sus guerrilleros presos.
La semana pasada, tras aumentar los rumores sobre la gravedad del estado de salud de Betancourt, el presidente Uribe autorizó la excarcelación de rebeldes, a cambio de la puesta en libertad de los secuestrados.
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