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Jueves 17 Febrero, 2011



Es necesario, para seguir adelante, un pacto que procure una salida consensuada, que identifique a los evasores y ponga a pagar a quienes más tienen, con justicia y equidad

Urge un pacto social

Durante siglos las autoridades españolas ejercieron en el Nuevo Mundo, un gobierno irrestricto sobre un pueblo en estado de indefensión y sometido a la más oprobiosa servidumbre. Pero llegó el momento en que el arrojo y sacrificio de los insurgentes mexicanos, y las luchas de Bolívar y San Martín entre otros, fueron preparando el ambiente para la gesta emancipadora. Estas luchas libertadoras se vieron favorecidas con la vergonzosa capitulación de los monarcas españoles en Bayona ante el poderío de Napoleón Bonaparte.
Hubo varios gritos de libertad y levantamientos hasta que se firmó la Independencia de Centroamérica en 1821. Pero en la provincia de Costa Rica, ubicada en el extremo meridional del área, alejada de la capital del Reino de Guatemala, con escasos pobladores, que vivían en abandono y precarias condiciones, estaban encariñados con los gobernantes españoles de quienes recibíamos un trato fraternal.
Al no existir odio hacia las autoridades, la noticia de la independencia nos creó un problema ya que eran pocos habitantes que la querían y fue así como surgió el primer pacto que nos permitió forjar un país: Pacto Social Fundamental Interino de Costa Rica, conocido como el Pacto de Concordia.
Ese Pacto señaló un camino idóneo para resolver los problemas de la sociedad, que luego se repitió en momentos difíciles, tales como el fusilamiento de Morazán en 1842; cuando se fortaleció la libertad electoral en 1889; al abolirse la dictadura de los Tinoco en 1919; luego de la Guerra Civil de 1948, y en otros momentos cruciales de nuestra historia.
Ahora que estamos viviendo momentos difíciles, un Estado endeudado que no recauda suficientes recursos para cubrir los gastos de operación; con instituciones que mantienen superávits ociosos; con fuerzas políticas que se echan un pulso para promover nuevas cargas impositivas, para algunos innecesarias. Es necesario pactar, sentarse a negociar, determinar la verdadera situación y procurar una salida consensuada, que permita seguir adelante sin maltratar a los más desposeídos, que identifique a los evasores y que ponga a pagar a quienes más tienen, con justicia y equidad.
Propongo un pacto entre el gobierno y la oposición, sin interferencias de personas ajenas, que logre consenso para aprobar los impuestos que menos lesionen a los pobres, que evite la evasión, de fácil recaudación y sobre todo, que se consignen por escrito los compromisos que deberá cumplir el Gobierno a cambio del apoyo de los diputados. Que se fijen objetivos y plazos, y se nombren encargados de verificación, que sea un pacto de verdad para beneficio de todos y que se establezcan condiciones, de manera que ante incumplimientos, se revoquen las medidas para evitar males mayores.
Un pacto que no esté contaminado con los intereses electorales y criterios de políticos advenedizos que solo pretenden usufructuar la política partidista, que obedezca a un plan serio y formal y sobre todo, que cuente con etapas verificables de manera que se garantice el “juego limpio”.

Alfredo Blanco Odio
Estadístico – abogado - doctor en estudios latinoamericanos