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Lunes 22 Enero, 2018

Urge reforma al Código Electoral

Los partidos políticos han dejado de representar a los ciudadanos; urge resolver su distanciamiento y falta de credibilidad social. La sensación general de corrupción política propicia la desconfianza y la indignación, ampliando el divorcio entre los partidos y la sociedad.

Los políticos no pueden ignorar esta situación de rechazo de la sociedad costarricense, y los ciudadanos han de ser activos y contundentes exigiendo urgentemente a los partidos actuaciones claras e inequívocas por la transparencia y contra la corrupción.

Es impostergable una reforma al Código Electoral, que impulse cambios al esquema de candidaturas independientes para darles viabilidad, y por otro, fomentar leyes que obliguen a los candidatos presidenciales al cumplimiento de las promesas de campaña, estableciendo un procedimiento para la remoción de políticos entre ellos: alcaldes, regidores, síndicos diputados o presidentes si se consideran graves los delitos electorales de los que se les acusa.

Le corresponde al TSE como ente superior en temas electorales, velar por que el proceso electoral goce de credibilidad y confianza. Debe desarrollar una normativa con sanciones inflexibles para los partidos políticos que una vez en el poder incumplan con sus promesas según su programa de campaña.

La democracia no se reduce al mero ejercicio electoral, de allí la importancia de fortalecer no solo el derecho electoral que garantice las condiciones para acceder y ejercer el poder político, sino para administrar la cuestión pública para generar el bienestar común.

La lucha por el poder solo tiene sentido si esta busca ideales más amplios y si su propósito esencial es la competencia entre visiones alternativas sobre la mejor forma de organizar la sociedad. La democracia implica competencia por el poder, pero esa competencia no puede ser fruto de la vanidad de las elites sino resultado de visiones alternativas para el futuro.

Está claro que el país cuenta con un sistema partidario que data del siglo XIX, con dos “grandes partidos” que gobernaron: el PLN y el PUSC, que inicialmente honraron la historia pero cuya permanencia en el poder ha contribuido al desmantelamiento del país y muchos actos de corrupción.

Nuestro sistema político está lleno de debilidades y escollos que obstaculizan el desarrollo político. Sin embargo cabe destacar que entre las principales fortalezas y logros alcanzados por la democracia costarricense, están la celebración periódica de elecciones democráticas, la implementación de políticas sociales, y los avances hacia un estado democrático de derechos.

Finalmente, el desarrollo humano integral está en riesgo debido a las fracturas sociales, y Costa Rica no puede darse el lujo de perder más tiempo, debe profundizar más en la construcción y fortalecimiento de la democracia. La abstención sobreviene cuando la gente no ve propuestas o salidas a la problemática que vive.

Luis Fernando Allen Forbes
Asociación Salvemos el Río Pacuare
Director ejecutivo