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Martes, 23 de abril de 2019



ACCIÓN


Urge que Gustavo Matosas le encuentre a la Sele, cintura que amarre el cuerpo

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 29 octubre, 2018

Gustavo Matosas debe concentrar esfuerzos iniciales, en seleccionar las piezas que le den nuevo rostro a la medular de la Tricolor.
Gustavo Matosas debe concentrar esfuerzos iniciales, en seleccionar las piezas que le den nuevo rostro a la medular de la Tricolor. Liga MX/La República


Bora Milutinovic jugó el Mundial de Italia con un solo delantero centro: Claudio Jara.

Igual lo hizo Jorge Luis Pinto en Brasil 14, cuando alternó a Joel Campbell con Marco Ureña. Igual Óscar Ramírez en Rusia 18.

En estos Mundiales se presentaron circunstancias similares que favorecieron a la Selección Nacional.

Costa Rica pudo hacerle un gol a Escocia, anotado por Jara y preservó con soberbia actuación de Luis Gabelo Conejo la victoria.

En Brasil se le ganó a Italia con la aislada anotación de Bryan Ruiz. En Rusia, el Macho Ramírez no topó con la misma efectividad.

Alexandre Guimaraes presentó formaciones más agresivas en Corea y Japón y en Alemania, al contar con mejor mano de obra en ofensiva.

Los cuatro partidos que jugó la Tricolor bajo la batuta de Rónald González, desnudaron idénticos problemas a los que retrató el equipo de Ramírez.

La Selección Nacional no tiene transición de manera que fluya el juego entre defensa, mediocampo y ataque.

Es un equipo que cuenta con uno de los mejores porteros del mundo: Keylor Navas, su retaguardia no es nada mala, pero después de lo que puedan hacer los habituales: Gamboa, Waston, Duarte, Pipo, Calvo, Oviedo e incluso David Guzmán y Celso, el equipo se hunde. Se rompe en la mitad del campo y por ende, deja al único atacante que presenta —en esta gira Mayron George, Campbell, Colindres o Johan Venegas—, en total desamparo y desventaja a la guerra ante dos o tres defensores rivales.

De ahí que desde Rusia, la Selección Nacional en ofensiva, es menos peligrosa que un ataque de caspa o de amebas.

Fundamental para este bajonazo de juego en la fluidez de la Tricolor, es lógicamente el mal momento de su líder y capitán Bryan Ruiz. En Italia, Bora tuvo piezas vitales en generación de fútbol como Óscar Ramírez y Juan Cayasso y Pinto contó con un Bryan Ruiz en sus horas más altas.

En Rusia, el Macho se aferró a un 5-4-1 que no funcionó, porque la cintura de su equipo no fue ni la sombra de la que trabajó en Brasil, a pesar de que mayoritariamente eran los mismos jugadores: con cuatro años más a sus espaldas, Borges, Bolaños, Ruiz, Campbell, no presentaron la misma calidad.

Costa Rica enfrenta dos nuevos partidos de fogueo en noviembre frente a Perú y Chile. Todo pinta a que Rónald González presentará formaciones similares a las que enfrentaron a México y Colombia: el grueso de mundialistas de Rusia, Allan Cruz como único novato consolidado y luego dar algunos minutos a los rostros nuevos del grupo.

De ser así, se pierde una nueva oportunidad de entregarle la responsabilidad de este par de compromisos de fogueo a la sangre joven de la Tricolor, de manera que cerrado el capítulo con el "Carasucia", se cierra el telón, termina la función, se vuelve a abrir el escenario en enero, pero con nuevo director de orquesta.

Asume Gustavo Matosas y será a este estratega uruguayo, triunfador de la liga mexicana, al que Rodolfo Villalobos, presidente del Ejecutivo y José Jaikel, jerarca de la Comisión Técnica, tendrán que regalarle una lupa gigante para que el técnico encuentre entre los mundialistas de Brasil, de Rusia y todos los futbolistas que participan en el campeonato nacional, a los jugadores idóneos y capaces de brillar en la cintura del equipo. El monumental trabajo de Matosas y sus asistentes, será hallar las bujías de la Tricolor, los motores, los creativos, los generadores de fútbol, los "dieces", los "Patés" y "Patos", el Bryan Ruiz de Brasil, el Cayasso de Italia, el Álvaro Murillo del Saprissa o el Juan José Gámez de la Liga.

El cáncer del fútbol costarricense a nivel de Selección Nacional tiene un nombre: cintura.

Sí, la cintura, la que en el cuerpo humano amarra cabeza con piernas, mente con velocidad, fluidez al través del torso. Unión, comunión, enlace, coordinación, transición, precisamente todo lo que le falta y de lo que carece la Selección Nacional.

¡Lupa gigante para Matosas!