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Sábado, 17 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Unión Europea y pérdida de valores

Humberto Pacheco [email protected] | Martes 02 junio, 2009



TROTANDO MUNDOS
Unión Europea y pérdida de valores

Nos complacen mucho las seguridades que el Señor Ministro de Hacienda le dio al Sector Empresarial en cuanto a que en lo de la OCDE no medió ulterior intención, sino un error que creó una situación apremiante que se resolvió pensando más en contener el daño a la imagen del país, que en la solución propuesta. Para resolver el tema del alineamiento a las exigencias de la susodicha institución, Ministro y empresarios acordaron buscar una fórmula que se ajuste a las necesidades constitucionales y legales del país y a la conveniencia de éste, y respete su soberanía.
En torno a nuestro accionar volvemos a insistir en que —siguiendo el modelo norteamericano— elaborar un tratado de intercambio de información estándar, aprobarlo a priori por la Asamblea Legislativa, y ofrecérselo a todos los países que lo quieran, es la mejor solución. Así se salvaguardan la soberanía, la constitución y la conveniencia del país, al tiempo que se coopera con la labor fiscal de los países del G20 (tarea ésta de la que en lo personal no estamos convencidos).
Hay que tener presente la actitud de la Unión Europea en lo del banano, pues sigue protegiendo a sus colonias, ex-colonias y protectorados, a contrapelo de las reglas del juego. Como dijo la Comisionada Catherine Ashton a la luz de las negociaciones del tratado de afiliación con Centro América (los europeos prefieren ese nombre para el acuerdo comercial para que no nos hagamos ilusiones con lo de libre comercio), “los [discriminatorios] aranceles [que le tienen impuestos al banano] deberán bajar”.
De hecho, debieron bajar cada vez que en el curso de los últimos años, en el seno de la OMC les hemos ganado ese pulso, pero como ellos son los dueños de la bola ni los bajaron ni les pasó nada.
Son ALGUNOS de esos mismos países —porque los Estados Unidos ya dejó claro que nada tuvo que ver con la ofensa de la OCDE a Costa Rica— los que, queriendo distraer la atención de las graves corruptelas que han permitido y les están costando carísimas, nos enlodaron ante el mundo por mucho menos que las ofensas fiscales de sus propias ex-colonias, pero a ésas las cubren de gris claro tirando a rosado mientras que a nosotros nos mancharon de negro.
A la hora de bajarle la cabeza a un organismo del que ni siquiera somos miembros, no perdamos de vista esto y lo que han “exigido” a sus propios países.
Retornando a lo interno, nos duele ver como la deshonestidad de los ticos cada día se acentúa más y se acepta como un hecho cotidiano. El reciente periplo de un pariente por uno de los hospitales más prestigiosos del país, nos permitió descubrir dos ejemplos de lo que es carta común.
Mientras que en ciertos países maduros los municipios ponen al alcance de sus ciudadanos- en baños públicos, estaciones de tren, aeropuertos, parques y otros sitios públicos- ciertos utensilios menores que se usan y se respetan, dejándolos en su lugar para que otros también los puedan disfrutar (hasta peines hemos visto), en ese nosocomio se habían robado el control de la TV de un cuarto pre/post operatorio, y en la cafetería ya no ponen cucharitas porque “se las roban”. Lo más triste es que a nadie le importa y más bien muchos le atribuyen astucia a esos hechos.
De esas simplezas nos hemos graduado hacia delitos más serios, hasta el punto de que hoy en día reina la inseguridad ciudadana y ni la pérdida de vida humana preocupa mucho.

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