Randall Quirós

Randall Quirós

Enviar

Este gobierno falló estrepitosamente en su promesa de generar más de 200 mil empleos. A la altura del tercer año no llega, siquiera a la cuarta parte de lo ofrecido. El resultado es que al 9,5% de desempleados hay que sumarle un 45% de empleados informales y un 9% de subempleados. Un 63,5% de los trabajadores se encuentra en alguna situación laboral crítica. Eso no es bueno para los trabajadores ni para el país.

La primera acción para mejorar esta precaria situación tiene que ir dirigida, necesariamente, a formalizar la economía informal: todo trabajador debe tener derecho a un salario mínimo, a un sistema de seguridad social y a un elenco de derechos laborales que en la informalidad no tienen. La formalización del empleo empieza, precisamente, por formalizar las empresas en que laboran y que, hasta ahora, actúan en la economía subterránea. Hay que crear un marco fiscal, de trámite y de obligaciones sociales que haga que la formalización tenga los incentivos necesarios para que se realice como un acto de responsabilidad y conveniencia.

Pero, la gran política generadora de empleo tiene que ver con dos acciones estratégicas: mejorar la competitividad interna y profundizar los mercados de aquellos países con los que tenemos tratados de libre comercio. El Estado no es generador de empleo pero sí debe ser generador de las condiciones internas para mejorar la competitividad de manera que invertir en Costa Rica y producir desde aquí para el resto del mundo sea atractivo.

Lo anterior supone resolver los problemas en materia de infraestructura, salud de la Hacienda Pública, alineamiento entre formación del recurso humano y demanda del mercado laboral, mejora en los precios de los servicios públicos y del dinero, reducir la tramitomanía al mínimo y elevar los estándares de calidad en la seguridad de las inversiones. Ese es el ambiente que los inversionistas buscan para colocar sus recursos, producir y vender. Esas acciones tienen un corolario virtuoso que no es otro que la creación de empleos.

Sumado a ello, una nación como la nuestra, que tiene en vigencia tratados de libre comercio con más de otros 50 países debería promoverse en el mundo como una plataforma global estratégica para producir aquí y exportar a mercados tan ricos como las 27 naciones de la Unión Europea, Estados Unidos y China. Si la demanda de nuestros bienes y servicios es robusta, producirlos en Costa Rica es competitivo e ingresarlos a esos mercados puede hacerse con ventajas, nuestro crecimiento económico será lo suficientemente vigoroso como para crear los empleos que Costa Rica necesita para abatir el desempleo, reducir el empleo informal y la pobreza.

Un gobierno social cristiano enfocado prioritariamente en esos esfuerzos será el punto de partida de un mejor país, con trabajadores que viven con satisfacción su presente y ven con esperanza su futuro.

Randall Quirós, jefe de Campaña Rafael Ortiz.

 

Ver comentarios