Carlos Denton

Carlos Denton

Enviar
Miércoles 29 Junio, 2016

Lo que han logrado los tres partidos políticos en Panamá es un acuerdo con respecto a la dirección en que quieren llevar a su país

Una lección para Costa Rica


El domingo anterior pasó el barco de bandera china Cosco Panamá por las esclusas nuevas y significativamente más grandes del Canal. El Cosco Panamá y otras naves similares con capacidad de cargar 14 mil contenedores, no podían usar la vía acuática panameña hasta ahora porque no cabían en las esclusas construidas en 1914. El costo de esta ampliación ha sido mayor a los $5 mil millones.
Lo interesante de este acontecimiento, especialmente para los políticos costarricenses, es que este proyecto fue ingeniado por el presidente Martín Torrijos, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), luego licitado e inaugurado y avanzado en su construcción por el presidente Ricardo Martinelli, del Partido Cambio Democrático (CD), y terminado e inaugurado por el presidente Juan Carlos Varela, del Partido Panameñista.


Lo que han logrado los tres partidos políticos en Panamá es un acuerdo con respecto a la dirección en que quieren llevar a su país. El Canal, el Metro, el aeropuerto en Tocumen, la Ciudad del Saber, el Sector Bancario y otros no constituyen “temas de campaña”; todos los partidos apoyan y mueven los mismos hacia delante. Eso no quiere decir que no haya discusiones fuertes y discrepantes en la Asamblea Nacional de Diputados; pero hay una agenda consensuada y lo que está acordado procede sin más discusión.
En la década de 1990 el Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Unidad Social Cristiano (PUSC) entendieron la necesidad de llegar a acuerdos; como resultado hubo un periodo productivo en cuanto a legislación y proyectos. Los “grupos del no” que luego formaron al Partido Acción Ciudadana (PAC) criticaban fuertemente estos acuerdos y les gustaba referirse a “lo terrible para Costa Rica ser gobernado por el PLUSC”.
Claro que no fue el único argumento que dieron los “grupos del no” para oponerse a la agenda del PLUSC. Hablaban del “neo-liberalismo que tomaba posesión de la nación”. Ignoraban, desde luego, que después del colapso económico de 1980-1982 y del establecimiento de una agenda consensuada de “diversificación de la agricultura,” “promoción del turismo,” y la “atracción de inversión extranjera” en general y específicamente en el sector industrial, el país entró en un boom de crecimiento sin paralelo en 100 años.
A merced de este boom se logró reducir la pobreza, crear programas educativos y sociales importantes y mejorar el nivel de vida.
Ahora “los grupos del no” (PAC y Frente Amplio) están gobernando. Están tan acostumbrados a decir “no” a cualquier iniciativa de otras agrupaciones que al tomar el timón del país no han sabido lograr objetivos, mucho menos consensuar con partidos como el PLN y el PUSC, que perciben ellos como los “neoliberales” y enemigos del “progreso.”
Frente a la incapacidad de avanzar de la administración, algunos legisladores del PAC, incluyendo el fundador de ese partido, tratan de decir que el gobierno de Luis Guillermo Solís es una “aberración” y que si ellos estuvieran gobernando, sí habría progreso. Sería mejor que los partidos del “sí” tomaran las riendas en 2018; el país necesita avanzar.

Carlos Denton
[email protected]