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Una economía baja en carbono

Leiner Vargas [email protected] | Martes 03 abril, 2012



Reflexiones
Una economía baja en carbono


Reducir la huella de carbono es un imperativo ético de nuestro tiempo, todos somos parte de este problema asociado con el calentamiento global y debemos tomar acciones en lo individual para corregir y alterar nuestros consumos de energía intensivos en carbono y así, reducir nuestro impacto como pasajeros de este ecosistema global. Si bien Costa Rica podría considerarse como un país de renta media y como tal, un indicador de carbono per cápita aún bajo, las posibilidades de reducir y modificar nuestra trayectoria carbono intensiva son amplias.
Claramente nuestra demanda de energía y de bienes y servicios de alta intensidad energética son crecientes, lo que afecta nuestra huella de carbono así como, de manera cada vez más fuerte, los ecosistemas del planeta. No hay duda de la relación científica entre el crecimiento en la intensidad de carbono de nuestras emisiones como planeta y las consecuencias en las modificaciones del clima global, provocando, al mismo tiempo, grandes efectos económicos, sociales y ambientales en muchos ámbitos de la vida humana. El costo social y económico será enorme y las consecuencias de ello serán aún más fuertes en aquellos países costeros o vulnerables ante los cambios del clima, como nuestra hermosa Costa Rica.
La demanda de transporte es uno de los ámbitos de mayor preocupación en este aspecto, dado que se utiliza actualmente una huella de carbono muy alta, basada en el consumo de diesel y gasolina en el transporte público y privado y la creciente generación de energía eléctrica con combustibles fósiles. De igual forma, las emisiones que los rellenos sanitarios o botaderos de basura generan, producto del metano que se eleva a la atmósfera, son altas y representan un severo efecto al cambio climático. Las soluciones a estos temas no son simples ni únicas, requieren de cambios en nuestros patrones de demanda, de transformar el transporte público con vehículos cero emisiones, de avanzar en la generación con energías renovables. En materia de rellenos se debe mejorar el reciclaje y sobre todo, abrir la oportunidad a tecnologías de gasificación de residuos sólidos y su componente de generación de energía.
Ciertamente se debe corregir nuestro sistema de precios, de premios y castigos. En lugar de subsidiar los taxis y autobuses a gasolina y diesel, debemos subsidiar los vehículos híbridos y eléctricos o a gas natural, de tal forma que reduzcamos de manera efectiva el patrón de carbono existente. Si en promedio un taxi contamina por el equivalente a 18 toneladas de carbono al año, será necesario convertir ese vehículo a combustibles cero emisiones. Se trata entonces de retos económicos, institucionales, tecnológicos y sobre todo, de transformación de nuestra cultura. Hemos sido pioneros en avanzar en lo social, lo educativo, lo político; podemos y debemos ahora dar un paso adicional y avanzar en una sociedad menos intensiva en carbono.

Leiner Vargas Alfaro
[email protected]


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