Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 12 Marzo, 2013

La UNA me ha marcado en lo fundamental, en mi carácter humanista y de libre pensador. No creo hubiese sido posible esto sin filosofía e historia, matemáticas y estadística, economía política y metodología de investigación


Reflexiones

UNA cumple 40 años

Ingresé a la UNA en 1985 decidido a estudiar historia. Por la época convulsa de los 80 que viví, finalmente decidí estudiar economía, carrera que disfruté enormemente por el vínculo entre la teoría y la práctica, bajo la estricta guía de profesores que dieron poco a poco molde a mi inquieto pensamiento y personalidad.
Esos cinco años de Universidad no los cambiaría por nada, becado Omar Dengo y con una mensualidad que apenas me permitía vivir en la Heredia de entonces, conocí en carne propia las dificultades para estudiar de nuestra clase media baja, para decirles bonito a quienes tienen que postergar una comida al día para financiar su copias o para contribuir con los pasajes de autobús y realizar la gira de campo.
Muchos aprendimos en esa época de solidaridad, de compromiso, de respeto y sobre todo, de persistencia a pesar de las dificultades, no pocas, que encontramos en el camino.
En estos 28 años que he tenido el privilegio de pasar en la UNA he vivido múltiples procesos, como dirigente estudiantil, como asistente y luego profesor, como investigador y catedrático universitario, como autoridad de director y vicerrector.
Por mucho, he podido contribuir con un granito de arena a construir una parte de la institución en los 90 y a lo largo de este nuevo siglo, la UNA me ha marcado en lo fundamental en mi carácter humanista y de libre pensador. No creo hubiese sido posible todo esto sin filosofía e historia, sin matemáticas y estadística, sin economía política y metodología de investigación.
No hubiese sido lo mismo la UNA sin el humanismo y la convivencia de la soda —El chancletazo— o mis interacciones con el Movimiento Estudiantil y la juventud liberacionista de ese entonces.
Muchas historias que seguramente recordaremos aquellos ahora cuarentones y cuarentonas que vivimos la Universidad de los 80, y que hoy, somos llamados a tomar las riendas de la sociedad y de la Universidad. Empresarios, académicos, políticos y trabajadores públicos y privados, hoy somos el resultado de la generación de la crisis, la que tuvo que gritar en las calles cada setiembre para poder terminar el año con un presupuesto razonable, la generación del ajuste estructural y de los recortes en el Estado, que a duras penas tenía profesores en las aulas, por lo estrecho del presupuesto.
Somos producto de ese filtro que dejó más de la mitad de los costarricenses fuera de las aulas y que ahora,  nos vemos como taxistas informales o simplemente engrosando los anillos de pobreza o las listas en las cárceles del país. La UNA fue la diferencia y a pesar de las calamidades que vivimos, hemos logrado salir adelante, enhorabuena la celebración de la UNA a sus 40 años.
Muchos desafíos tiene hoy la institución al igual que la educación pública en general, pero que eso no manche los logros y el camino avanzado para seguir construyendo juntos la Universidad.

 

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