Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 1 Agosto, 2011


Una aclaración necesaria


En mi artículo de la semana antepasada identifiqué al diputado Justo Orozco como representante del Partido Renovación Democrática. Un error. Don Juan José Echeverría Brealey, exministro de Seguridad durante la administración de don Rodrigo Carazo, muy respetuosamente me indicó mi equivocación.
La organización política que llevó al señor Orozco hasta Cuesta de Moras se llama Renovación Costarricense; Renovación Democrática fue el partido que fundó don Rodrigo Carazo Odio en los años 70 junto con otros disidentes del Partido Liberación Nacional (PLN).
Por la similitud entre los nombres de los partidos (por absolutamente nada más) me equivoqué. Mi error me llevó a recordar otro momento de nuestra historia política.
Tenía yo 17 años y muchas ganas de participar en política. Me tocó ser guía de Vanguardia Popular en el Colegio de Señoritas. Los dos partidos mayoritarios eran el PLN y la Coalición Unidad conformada por Renovación Democrática, el Partido Republicano Calderonista, el Demócrata Cristiano y el Unión Popular.
En 1978 no había grandes asesores de imagen ni importantes expertos en campañas publicitarias masivas. Don Rodrigo Carazo Odio no necesitó nada más que su carisma, su buen porte, su clara oratoria y una sonrisa luminosa que lo acompañó hasta el final de sus días.
Gobernó en medio de una seria crisis económica causada por el aumento en los precios del petróleo y la caída de las exportaciones nacionales.
Las siempre tensas relaciones entre nuestro país y Nicaragua eran particularmente difíciles cuando Carazo asumió la presidencia de la República. La opresiva dictadura de Anastasio Somoza Debayle estaba a punto de llegar a su fin y el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que entonces nos llenaba de esperanza, pronto tomaría el poder. Demócrata convencido, don Rodrigo apoyó cuanto pudo la llegada de un nuevo aire político a la vecina república.
Consecuente con su ideología, fue el primer presidente latinoamericano en oponerse al Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando este organismo quiso imponer sus políticas económicas neo liberales. Don Rodrigo llegó al punto de expulsar de Costa Rica a los representantes del FMI.
Su valentía le costó muy cara: un bloqueo financiero internacional agravó la mala situación económica de Costa Rica.
Lamentablemente, quienes vivieron ese gobierno suelen tener malos recuerdos de él debido a la altísima inflación, la devaluación desmedida y el súbito aumento del costo de la vida.
Algunos recordamos al Macho Carazo (como se le conocía), patriota e independiente, simpático y afable, quien continuó sus luchas en contra de los grandes negociados políticos y a favor de la soberanía nacional. Don Rodrigo participó activamente en los movimientos cívicos contra el Combo del ICE y el Tratado de Libre Comercio.
Aprovechando la aclaración que exigía la memoria de don Rodrigo, he querido recordarlo a un año y medio de su muerte.

Claudia Barrionuevo
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