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Martes, 25 de febrero de 2020



COLUMNISTAS


Una importante reforma en beneficio del empleo formal

Shirley Saborío [email protected] | Viernes 14 febrero, 2020


Actualmente se discute en la Asamblea Legislativa una reforma para crear una jornada excepcional que permita acumular las horas laboradas y trabajar menos días. Es un tema que puede levantar muchas dudas, en particular sino se conoce en detalle el texto propuesto por lo que vale la pena comentar qué dice y qué no dice el proyecto.

Para empezar, debo aclarar que es una reforma que no modifica la cantidad de horas por semana laboradas y establecidas en la Constitución Política, de cuarenta y ocho horas. Es una reforma que para aplicarse a los trabajadores que ya están laborando, requiere de un consentimiento por escrito del colaborador. Y también, si el trabajador labora actualmente en una jornada de cuarenta horas (ocho horas de lunes a viernes, por ejemplo), no se puede ampliar la cantidad de horas laboradas en caso de implementar la nueva jornada. Tampoco modifica el texto de ley, las jornadas actuales; siguen vigentes las diurna, la mixta y la nocturna. Y muy importante, no se trata de obligar a nadie a los cambios de jornada, y queda expresamente prohibido que se aplique esta modalidad en aquellas actividades que entran en la categoría de trabajos peligrosos e insalubres. Actualmente, este tema lo desarrolla el Consejo de Salud Ocupacional.

Entonces, ¿qué propone la reforma? Dos aspectos. Primero, crea una jornada para casos excepcionales donde las 48 horas semanales (o las 40 horas en caso de jornada disminuida) se puedan acumular en cuatros días para gozar de tres días de descanso consecutivos. Eso significa que podemos trabajar 10 o 12 horas diarias y disfrutar de tres días de descanso.

De acuerdo con estudios recientes, el tiempo promedio de desplazamiento desde la casa de habitación al lugar de trabajo es de dos a tres horas diarias; y según estimaciones del Estado de la Nación (IEN, 2018) representa entre $3000 y $5000 anuales en costos de traslado. Eso significa que, en promedio, estamos fuera de la casa doce horas durante cinco o seis días por semana e incurrimos en altos costos. Con la reforma, se podría acumular la jornada en 4 días para tener un día adicional de descanso.

Según el IEN, el costo para los trabajadores de la congestión en la GAM representa el 3,8% del PIB. En particular porque los atascos en el tránsito se presentan en particular en las horas de desplazamiento en la mañana y al final de la jornada.

En segundo lugar, la reforma crea una jornada anualizada que permite que en trabajos con estacionalidades (por ejemplo, la navidad para el turismo y el comercio; o los tiempos de cosecha para el agro) los trabajadores puedan trabajar unas semanas más tiempo y otras menos sin sobrepasar los límites de cuarenta y horas, pero permitiendo que se mantengan en la formalidad.

Esta propuesta de ley, no solo mejoraría la conciliación de trabajo y familia, sino que crea más empleos cuando se trata de ciclos continuos de producción. Opinar desde la formalidad de un empleo es fácil, pero es hora de pensar en hacer este país más atractivo para promover más inversiones que generen empleo, en particular porque más que un número, debemos ser muy sensibles a que actualmente hay más 300 mil personas sin trabajo, y más de un millón en el subempleo. Es hora de crear formas correctas de accionar. La creación de esta nueva modalidad representa un paso en la dirección correcta para contar con una jornada que promueva actividades más competitivas, respetando en todo momento las garantías sociales que establecen nuestra Constitución y el Código de Trabajo.

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