Una dura e impostergable tarea
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Una dura e impostergable tarea


La presencia en Costa Rica del jefe de la Policía Nacional de Colombia, general Oscar Adolfo Naranjo, refuerza la atención que ya existe en el país en relación con el aumento de las operaciones del narcotráfico en nuestro territorio y con nacionales.
La fuerte lucha emprendida contra el narcotráfico por el gobierno colombiano con el apoyo de Estados Unidos, además de los esfuerzos actuales de varias entidades mexicanas en el mismo sentido, han provocado una mayor presencia de esos traficantes en territorios centroamericanos y del Caribe, en donde encuentran débil acción policial y pocos controles y sectores de la población más vulnerables en unos casos por el aumento de la pobreza y en otros por la pérdida de valores y de esperanza en un mejor futuro.

Durante la visita de Naranjo al país, para la firma de un acuerdo de cooperación tendiente a mejorar la seguridad interna de ambas repúblicas, el general propuso tres proyectos muy concretos: el fortalecimiento institucional de la policía de las dos naciones; crear mecanismos de intercambio de información en tiempo real para facilitar la identificación inmediata de los sospechosos y la formación de una agenda común que combine objetivos en la lucha contra el narcotráfico.
En el primero de los puntos señalados es donde pareciera que deberá realizar Costa Rica profundos y rápidos cambios. El fortalecimiento institucional de la policía, del que habla Naranjo, es una tarea urgente pero que no se logra en tan corto plazo como sería necesario.
El reclutamiento de personal con condiciones adecuadas desde el punto de vista físico, mental y emocional para ser entrenado no es fácil de realizar, si se desea realmente llegar a tener profesionales de la más alta calidad y dispuestos a dar la dura batalla de enfrentamiento a la narcodelincuencia.
Por otra parte, este y los otros dos mecanismos propuestos por el general colombiano, sin duda necesarios, requieren presupuesto idóneo.
No obstante, en efecto Costa Rica y el resto del istmo no pueden descuidar, en lo más mínimo, la urgente tarea de repeler la llegada del narcotráfico con todas sus nefastas secuelas.

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