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Viernes 4 Abril, 2014

Un elector que ejerce su voto en paz y con seguridad, debe hacerlo sabiendo que Costa Rica ofrece al mundo un ejemplo brillante de estabilidad electoral


Un voto por Costa Rica

Las elecciones nacionales abarcan muchos aspectos: ideas, políticas públicas, partidos políticos, candidatos y el estado de la nación. En parte es un referéndum sobre los últimos cuatro años y por otra parte es la esperanza para el futuro, cada elección es una opción entre la continuidad y el cambio.
Con el sufragio es como la democracia se renueva y la participación ciudadana de un país es una forma importante de medir la salud de la misma.
Muchos costarricenses en los últimos años han optado por no participar en las elecciones. Esto a pesar del hecho de que constitucionalmente están obligados a hacerlo. Esta inquietante tendencia a la no participación podría ser aún más pronunciada el próximo 6 de abril, ya que muchos han llegado a la conclusión de que el resultado de esta elección tiene un cierre inevitable y no se molestarán en ejercer su voto.
Pero todos los ciudadanos de Costa Rica se han comprometido a votar después de haber dado su tácito consentimiento en apoyar la Constitución. Esta no solo obliga a los ciudadanos a votar una vez, los obliga a recurrir a las urnas en dos ocasiones en un lapso de dos meses cuanto esto sea necesario.
La sabiduría detrás de esta medida corresponde a los autores originales de la Constitución de 1949 que trataron de asegurar que todos los presidentes del país tendrían un fundamento legítimo de gobernar basados en la única y verdadera fuente de poder soberano en una democracia: el pueblo.
Los costarricenses tienen pocas excusas para no votar el día de las elecciones. A principios de abril, el clima no es un impedimento. La mayoría también disfruta de un fácil acceso a los lugares de votación. En las históricas elecciones de 1994 de Sudáfrica, las filas de votantes se extendían por kilómetros, muchos de los sudafricanos negros esperaron toda la noche para poder emitir su voto por primera vez.
En 2012, Desiline Victor, un votante de 100 años de Miami, esperó en la fila de votación por más de tres horas para votar por Obama. Los costarricenses no se enfrentan a este tipo de esperas y deben votar celebrando el eficiente sistema político que poseen.
Las experiencias electorales de otros países también ilustra el porqué los Ticos no deben tomar su voto por sentado. Ningún costarricense va a las urnas por temor a un derramamiento de sangre y tampoco ninguno le teme a las violentas repercusiones del posible resultado de las elecciones del 6 de abril.
Un elector que ejerce su voto en paz y con seguridad, debe hacerlo sabiendo que Costa Rica ofrece al mundo un ejemplo brillante de estabilidad electoral y de transferencia pacífica del poder político.
El 6 de abril cada elector que elegirá al nuevo Presidente de la República también decidirá nuevamente ser un ciudadano de la democracia más longeva en Latinoamérica.
Esta elección no es más que una contienda entre dos partidos políticos, pero al igual que todas las elecciones se trata de una batalla en la larga lucha de un pueblo democrático por permanecer libre. Y en la elección de este año en Costa Rica, parafraseando un eslogan de uno de los candidatos, “la salud de la democracia costarricense requiere solo un voto: el suyo”.

Gary Lehring

Dr. y profesor de ciencias políticas, Smith College
Northampton, Massachusetts
[email protected]