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El traspaso de poder, sin que por ello pierda un ápice de grandeza y esplendor, se lleva a cabo en un espacio totalmente abierto, la Sabana, que todos sentimos como propio y a donde podrá acercarse quien quiera

Un traspaso que nos retrata

La fiesta que viven hoy los costarricenses, más allá de que unos hayan votado por Laura Chinchilla y otros no, es una de las más genuinas demostraciones de la idiosincrasia de este pueblo.
El acto de traspaso de poder, sin que por ello pierda un ápice de grandeza y esplendor, se lleva a cabo en un espacio totalmente abierto, la Sabana, que todos sentimos como propio y a donde podrá acercarse quien quiera participar de la actividad.
Si bien para los costarricenses esto es normal y nadie aquí se sorprende de que así sea, suponemos que para muchos de los invitados que llegaron desde otros sitios del mundo probablemente no lo sea tanto o resulte un tanto “exótico”.
Quizás muchos de ellos están acostumbrados a un boato y una pompa, para situaciones como esta, muy lejanos al tipo de actividad planeada aquí. Sin embargo, de pronto se verán rodeados de estudiantes de las siete provincias del país (ubicados en tarimas que se hicieron especialmente para ellos) y de miles de personas del pueblo que se unirán sin distingos en una masa que emitirá genuina vibración costarricense en la Sabana.
Los organizadores del acto, que incluye numerosas actividades culturales, sin duda confiaron totalmente en la calidad humana, la cultura y el sentido de responsabilidad de los ciudadanos, para fiarse de que todo transcurrirá con el orden y respeto debidos.
A la cabeza de esa organización, en la que trabajó mucha gente, hay dos personas que, indudablemente, pusieron no solo su talento, su mejor esfuerzo y su trabajo para que todo salga como lo desean, sino que probablemente empeñaron en ello su corazón, ya que se trata de familiares muy cercanos de los principales protagonistas del acto: Silvia Arias Penón, hija del hasta hoy presidente Oscar Arias, y Adrián Chinchilla Miranda, hermano de la desde hoy presidenta Laura Chinchilla.
La gran fiesta cívica incluye, dentro del programa de espectáculos culturales, la participación de artistas centroamericanos y costarricenses que romperán cualquier frontera para subir juntos al escenario. Un cordial saludo para todos los costarricenses y el deseo de que se cumpla nuestro dicho preferido y que todo sea “pura vida”
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