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“Muchas de las deficiencias que el país arrastra pasan por el tema de la tramitomanía, fenómeno que arrastra a la mayoría de instituciones del Estado y municipalidades”


Un paso adelante para jugar en las grandes ligas

Ayer se dio el banderazo de salida para que Costa Rica inicie su procedimiento de adhesión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una ambiciosa iniciativa que deberá llevarse por buen camino.
Para esto, el país deberá ajustarse a una serie de requisitos y estándares que hoy incumple.
En un interesante ejercicio de comparación, este medio publicó el año pasado una serie de notas en las que se evaluó a nuestro país en rubros como empleo, rating crediticio, déficit fiscal, ingreso per cápita y corrupción, entre otros, respecto a los países miembros de esta organización.
Como resultado de esa evaluación, el país salió bien posicionado en algunos campos, no sin antes evidenciar su rezago en áreas claves como para codearse con los 34 miembros de este grupo.
Muchas de las deficiencias que el país arrastra pasan por el tema de la tramitomanía, fenómeno que arrastra a la mayoría de las instituciones del Estado y municipalidades.
La reducción y agilización de trámites será la principal tarea por mejorar. Esto no podrá ser un esfuerzo aislado del Ministerio de Comercio Exterior, necesitará la ayuda de los gobiernos locales y entidades públicas.
El país también estará obligado a brindar señales positivas en el manejo de su deuda y el control del gasto, tema que probablemente acaparará la discusión legislativa y entre sectores productivos durante el segundo semestre.
La OCDE obligará al país, para bien, a mejorar los estándares de calidad y crear indicadores que permitan medir la situación país.
Un área donde la organización pone especial énfasis es la educación, posiblemente tema álgido con los sindicatos. La negativa para evaluar a los docentes y el rezago que se presenta en el dominio de las matemáticas impulsará al sector público a variar la política en esa materia.
El tema es primordial porque las empresas analizan los indicadores de la OCDE antes de instalar su operación en uno u otro país.
Ya México sufrió el capítulo tenso un par de años atrás, con huelga incluida.
Sin embargo, a cambio logró medir el nivel de los profesores a quienes otorgaba la educación de los niños y modificaciones sustanciales en los programas escolares, para mejorar la posición en futuras mediciones.
Las oportunidades serán amplias, en la medida en que el ingreso a la organización venga acompañado de políticas que permitan al país ponerse a la altura de la OCDE, así como sacar provecho de la globalización que sus miembros profesan.

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