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La presidenta Laura Chinchilla y su canciller René Castro pudieron haber mostrado mayor oposición al dragado del río San Juan

Un conflicto anunciado

Es realmente lamentable que una falta de adecuado manejo haya llevado a Costa Rica a tener que emplear tiempo, energía y dinero para un conflicto como el actual con Nicaragua.
La presidenta Laura Chinchilla y su canciller René Castro pudieron haber mostrado mayor oposición al dragado del río San Juan, en el momento en que los nicaragüenses comunicaron sus intención de “limpiar el río”. Ahora toca demostrar al mundo que Costa Rica tiene la razón.
Ya en la administración de Oscar Arias, su canciller Bruno Stagno había enviado fuertes misivas ante las amenazas ambientales que suponía el dragado, hasta no contar con un sustento técnico. Sin embargo, su carta a las autoridades de Managua, en la que solicitaba estudios que demostraran que el proyecto de limpieza no afectaría a Costa Rica nunca fue respondida por el país vecino aunque sí frenó por más de un año las pretensiones de realizarlo.
Esa carta fue secundada también en la presente administración por el vicecanciller Carlos Roverssi, pero su actuación fue minimizada y hasta se sugirió su destitución en algunos medios de comunicación oficialistas.
Parece que pesó más una promesa verbal de Samuel Santos, jerarca de la diplomacia nicaragüense. Castro aseguró en una comparecencia ante la Asamblea Legislativa que los trabajos de dragado en el río San Juan no ocasionarían daños ambientales en territorio nacional ni en la afluencia del río Colorado.
Posteriormente, en una nota que el Ministerio de Relaciones Exteriores subió a Facebook, Castro aceptó que Nicaragua no contaba con una base técnica para realizar el dragado.
Un desacertado manejo de toda la situación que ahora le está costando caro al país, mientras los esfuerzos deberían estar encaminados a resolver graves problemas internos.
La mala condición de nuestra infraestructura se sumó a los estragos producidos por el huracán Thomas, poniendo a Costa Rica en situación de tener que hacer un enorme esfuerzo de gran costo económico para salir a flote. Es desafortunado que además se deba atender un conflicto con Nicaragua que crece por no mostrar firmeza cuando se tuvo la oportunidad.


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