Leiner Vargas

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Martes 1 Abril, 2014

Se requiere encarar con seriedad el manejo del componente económico


Reflexiones

Un cheque en blanco

La campaña política es el momento en democracia que nos permite a los costarricenses conocer las propuestas de los partidos políticos para un futuro gobierno. Se invierten millones de colones de los y las costarricenses en financiar la deuda política para que los partidos, en el buen juicio de sus dirigentes, puedan comunicar a los ciudadanos sus ideas, sus cualidades personales y sobre todo, sus propuestas concretas de solución a los problemas nacionales más urgentes que afectan a la ciudadanía. Se trata no solo de un concurso de belleza o simpatía para conocer si el candidato tiene o no un buen pedigrí político o si se codea bien o mal con sus contrincantes de turno; es esencialmente, un momento para valorar su oferta programática.
Es por eso que el debate de ideas, propuestas, programas y de equipos de trabajo no es un ejercicio intelectual estéril, sino que representa la oferta real que sustenta el accionar del ejercicio del futuro gobierno. ¿Cómo se pretende mejorar la transparencia y la rendición de cuentas, si se niega en campaña política una presentación y debate de las ideas?
Me ha tocado coordinar la construcción del programa de gobierno en su componente económico para el PLN, nos han acompañado en ese ejercicio de más de dos años un gran número de colegas y personas de la más alta calidad moral e intelectual del país. Creo sin duda alguna que los documentos anexos y el programa de gobierno publicado representan una clara renovación de las ideas programáticas del Partido Liberación Nacional y de su oferta de cara a los desafíos más apremiantes que vive la sociedad costarricense.
Es por esa razón que cuando se rehúye al debate por parte de la acera de frente, se está dando una bofetada a la democracia. Es el momento crucial para que el ciudadano pueda coincidir o no con una u otra propuesta.
Una propuesta de plan de gobierno devaluada y llena de contradicciones, incoherencias y sobre todo, inconclusa en muchos de los principales temas de la realidad política, económico y social del país no merece el respaldo de las y los costarricenses.
Se requiere encarar con seriedad el manejo del componente económico, los planteamientos hechos de cara a resolver el déficit fiscal son insuficientes, incompletos y contradictorios entre sus líderes, las propuestas para bajar el precio de la electricidad no son claras ni solventes y sobre todo, la propuesta para mejorar el empleo, la producción y la competitividad de la economía costarricense dejan amplias dudas sobre el tipo de modelo de desarrollo que quieren implementar.
En lo social, se carece de respuestas de cómo hacer lo que propone. En lo político se ha dicho que no a un acuerdo nacional que permita mejorar la gobernabilidad. Cuando un partido político le pide un cheque en blanco al ciudadano para gobernar, flaco favor le hace a la democracia. Razone su voto costarricense, con Costa Rica no se juega.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com