Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 10 Agosto, 2016

Nicaragua tiene dos cardenales, uno emérito, y el otro activo, ambos cercanos al presidente Daniel Ortega

¿Un cardenal tico?

¿Por qué no hay un cardenal costarricense? ¿Qué pasa con el país para que el Vaticano y el Papa no escojan un “príncipe de la iglesia” para presidir sobre los feligreses católicos nacionales? En Centroamérica hay varios cardenales, todos están en países que no reconocen al catolicismo como la religión oficial. ¿Será que Roma excluye a Costa Rica de los elegibles precisamente porque establece el catolicismo como el culto oficial en su Constitución Política?

Es interesante notar que Honduras, nación del cardenal Óscar Andrés Rodríguez, es el primer país en América Latina donde la mayoría de la población no profesa el catolicismo. ¿Será que el Vaticano lo elevó para ver si con este rango tan prestigioso podía influir para detener el proceso tan marcado de deserción? Costa Rica también pierde miles de feligreses cada año, pero quizás por ser menor la tasa de deserción, no merecen los ticos un cardenal.
Nicaragua tiene dos cardenales, uno emérito, y el otro activo, ambos cercanos al presidente Daniel Ortega. ¿Qué hicieron los vecinos del norte para recibir tal honor? El emérito, Miguel Obando y Bravo adversó al gobierno durante la etapa “revolucionaria” pero ahora hasta aparece en la publicidad de las campañas electorales de Ortega, aparentemente endosándolo. Es probable que ningún candidato presidencial costarricense quisiera tener un endoso político de un sacerdote que se publicara en los medios; de todos modos es posible que en ojos de la iglesia ninguno de los que aspiran a la presidencia tica ostente una vida tan “ejemplar” como la de Ortega. Puede ser que por eso no nombra un cardenal, mucho menos dos, como han hecho en Nicaragua.


Se dice que Panamá reza al Diablo cuando celebra su carnaval cada año antes del comienzo de la Cuaresma. Solo el Carnaval de Río es más grande, más caracterizado por escenas libertinas públicas; pero el Vaticano ha nombrado a José Luis Lacunza como cardenal de ese país. Quizás lo que tiene que hacer Costa Rica es convertir el carnaval de Limón en algo más espléndido y completo con un rezo al Rey Momo a su final, y forzar al Vaticano a darse cuenta de los riesgos en el país para los feligreses; la solución sería nombrar un cardenal para luchar en contra de estas prácticas diabólicas.
Se puede descartar la posibilidad de que el Vaticano no nombra cardenal por falta de un buen candidato entre el obispado nacional. Estos se caracterizan por un alto nivel de dinamismo y han seguido las instrucciones del papa Francisco, que los instó a acercarse al pueblo. Siguen el ejemplo del entonces cardenal José María Bergoglio de Buenos Aires y se transportan exclusivamente en el transporte público nacional, y en especial en los autobuses. Conocen el precio de los “casados” porque comen en sodas y otros establecimientos similares con regularidad para estar cerca del pueblo. Se dice que uno de los obispos especialmente disfruta comiendo el chifrijo de un restaurante en Tibás. En cualquier momento seguramente recibirá el llamado de Roma.