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Los $8,3 mil millones de reservas internacionales son la principal arma del Central contra la volatilidad


Un año después de la “administrada flotación” cambiaria

Estamos cumpliendo un año desde que el Banco Central tomó el manejo del tipo de cambio por sus manos.
De hecho, desde abril de 2014 empezó a administrar por diez meses el valor del colón frente al dólar, y de forma oficial desde febrero pasado, luego de la presentación del Programa Macroeconómico.
Pasamos a un nuevo régimen cambiario, con el sistema de flotación administrada, donde, en teoría, el mercado debería ser el que defina el tipo de cambio, pero en lugar de eso, tenemos una “administrada flotación”, donde se podría decir que es el Banco Central el que al final flota de forma sucia la divisa.
Esto le ha dado al colón estabilidad, no se observan desde hace un año fuertes volatilidades en el tipo de cambio, incluso existen marcadas fuerzas hacia la apreciación, lo que le da mucha tranquilidad principalmente a los deudores.
El Banco Central ha entregado una especie de “seguro” para aquellos que están endeudados en moneda extranjera —o lo quieren hacer—, ya que el riesgo parece que lo han asumido casi en su totalidad.
Hay quienes piensan que a pesar de que ya no existe el sistema de banda cambiaria, la autoridad monetaria está defendiendo un tipo de cambio de estabilidad en la cual se encuentra ahora, que podría ser entre los ¢530 y ¢540 por dólar.
Se debería dejar flotar más la moneda, ver qué pasa con un tipo de cambio real, que sea llevado por el mercado y que en situaciones de volatilidad abruptas el Banco Central intervenga, ya sea comprando para evitar apreciaciones o vendiendo dólares para que no suba mucho la divisa.
Así se dejaría ese “seguro”, los deudores tendrían más riesgo y no crecería tanto el crédito en moneda extranjera, preocupación latente del Banco Central desde hace dos años.
Esto principalmente para preparar al mercado, pensando en los años venideros, donde el país ya no contará con eurobonos que traigan $1.000 millones al año a la economía nacional, o que salgan dólares del país, por el aumento de tasas de interés de Estados Unidos, buscando mejores rentabilidades.
Hoy el Banco Central se siente muy cómodo porque tiene $8,3 mil millones en reservas internacionales, que le dan margen de acción para defender el tipo de cambio.
No obstante, la autoridad monetaria debería de estar pensando en las acciones, si las condiciones del mercado cambian, y cuáles serán sus respuestas a partir de 2016, viendo los aspectos negativos que tienen respecto al déficit suyo, el del país y otras fuerzas macroeconómicas.

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