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Martes, 20 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Un torbellino de insatisfacción nos invade

Siany Villalobos [email protected] | Martes 28 agosto, 2018


Un torbellino de insatisfacción nos invade

Costa Rica vive en medio de situaciones convulsas, las cuales no podemos ignorar, pues el sol no se tapa con un dedo, los acontecimientos de este año no nos hacen felices.

La situación fiscal, el crecimiento en la tasa de homicidios y de feminicidios, la inseguridad ciudadana, los casos de corrupción, el hueco fiscal, los pronósticos financieros, el desempleo, la migración, el ataque y asesinato de turistas, las discusiones ofensivas en redes sociales sobre el matrimonio igualitario, el aborto, las campañas de odio, la xenofobia, la homofobia, la lucha entre taxistas rojos y Uber, se convierten en detonantes que no se pueden desatender.

Todos los aspectos anteriormente destacados resaltan en las redes sociales, en las manifestaciones (huelgas- marchas) y más recientemente en la encuesta realizada por el CIEP-UCR de los primeros cien días del gobierno del presidente Carlos Alvarado, donde el trabajo del gobierno en general es mal calificado, obteniendo como resultado un 47% de los entrevistados que opinan que la labor del gobierno es mala o muy mala, mientras que a un 28% opina positivamente.

Se menciona en dicho análisis que los resultados de esta encuesta sobre el primer trimestre de trabajo del gobierno Alvarado Quesada se encuentran muy por debajo de los obtenidos por las administraciones Solís Rivera (2014-2018), Chinchilla Miranda (2010-2014), Arias Sánchez (2006-2010) y Pacheco de la Espriella (2002-2006).

La población costarricense ha cambiado sustancialmente para bien o para mal, cada quien juzgará desde su propia óptica, pero existen situaciones que no se pueden dejar pasar, no podemos omitir la percepción de las mayorías, ni descalificar la de las minorías. La desesperanza que manifiestan los diferentes sectores, no escuchar o no atender de forma correcta las inquietudes de los diferentes grupos de ciudadanos, puede desencadenar actos tan indeseables como los que vivimos el pasado sábado 18 de agosto, actos que no dibujan la forma de ser de un costarricense, afable, cordial y sobre todo respetuoso de la dignidad e integridad de las personas.

No es cosa menuda resolver o alivianar la situación por la que atraviesa el país pero requiere el compromiso de todos y todas, y en gran medida de los altos jerarcas quienes deben tomar las decisiones, es necesario bajar la insatisfacción relacionada con la corrupción y con las promesas imposibles de cumplir producto del populismo.

No se puede ignorar que actualmente estamos recogiendo la cosecha y todo lo que sembramos está dando fruto, ¿cuántas oposiciones? y tiempos estériles perdidos en las diferentes reformas fiscales presentadas por gobiernos anteriores, que no fructificaron a causa de la demagogia de algunos que hoy estando en el poder se rasgan las vestiduras.

Pero no podemos seguir viviendo de lo que pudo ser y no fue, hoy más que nunca corresponde arrollarse las mangas y trabajar en pro del desarrollo de este bendito país, por mí, por usted, por su familia, debemos eliminar las estrategias o campañas de mentiras que generan intransigencia, miedo, violencia, rechazo y enojos absolutamente innecesarios, irresponsables e improductivos.