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Un plan adecuado para ahorro energético


Los costarricenses y todos los que viven y producen en este país pagarán más por la electricidad durante los dos próximos dos veranos, debido al retraso en la construcción de nuevas plantas eléctricas que operen a base de recursos naturales renovables. Así lo explica una nota de LA REPUBLICA de ayer.
La población deberá pagar por malas decisiones que le impidieron al ICE realizar oportunamente las inversiones necesarias. De haberlo hecho, no estaríamos en la necesidad de pagar por generación térmica que es hasta cinco veces más cara que la hidroeléctrica, la eólica o la que se logra a partir de biomasa.
Pero a propósito de este tema, es necesario también señalar la ausencia de un adecuado plan nacional de ahorro energético, a pesar de que es evidente la necesidad de un cambio en la actitud de los costarricenses relacionada con ese rubro del consumo.
Para provocar realmente un cambio en ese sentido, una serie de medidas y estrategias deberían confluir, pero lamentablemente nada de eso ocurre en momentos en que no solo pagaremos más por la factura petrolera sino que la crisis económica que afecta al mundo nos golpea también.
Un plan que conduzca a un verdadero ahorro energético en el país debería haber comenzado por encarar seriamente el problema del mal servicio del transporte público que, desde luego, no puede motivar a ninguna persona a dejar su automóvil en casa una vez por semana (o todos los días) por lo que, antes de verse sometido al mal servicio y a los constantes asaltos, opta por seguir movilizándose en su vehículo personal, si lo tiene, aunque deba dar grandes rodeos para llegar a su trabajo aumentando quizás el gasto en combustible.
No es difícil, para cualquier observador, ver edificios públicos y privados con luces encendidas durante las horas del día. Tampoco se han tomado las medidas del caso para que los electrodomésticos sean cada vez más eficientes y bajen el consumo.
Estas y muchas otras medidas deberían desprenderse de un plan nacional que produzca una sinergia y conduzca al país a bajar el gasto energético.
No obstante, en la antesala del verano, seguimos sin rumbo y apelando a una conciencia que la población no parece tener, excepto quizás en aquellos hogares en donde la crisis económica golpee con mucha fuerza y obligue a reducir gastos, pero que no es precisamente el sector de la población que más alto consumo tiene.

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