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Tribunal entabla primer juicio por daño ambiental

• Empresario extranjero deberá acudir a audiencia el próximo mes

Ernesto José Villalobos
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Un empresario de origen polaco deberá comparecer el próximo 8 de setiembre ante el Tribunal Ambiental Administrativo (TAA).
Al extranjero, administrador de una finca en Sierpe de Osa donde se ubica el proyecto a su cargo, se le sigue una causa por el presunto daño ambiental causado dentro de la Reserva Forestal Golfo Dulce.
Entre los supuestos perjuicios ocasionados, destaca la corta de casi cuatro hectáreas de bosque primario y secundario ubicado en un área de bosque húmedo tropical, en Sierpe de Osa, presuntamente sin ningún permiso.
La tala afectó también la zona de protección de la quebrada conocida como Guabo.
De acuerdo con el estudio de valoración económica realizado por el Area de Conservación de Osa (ACOSA), el daño ambiental asciende a unos ¢20,6 millones.
“Se crearon áreas descubiertas, se desnudó el suelo que en la actualidad es invadido por pasto; se eliminó el corredor de paso a ciertas especies de mamíferos como roedores, pizotes y monos, entre otras”, indica el informe presentado ante el Tribunal Ambiental por Carlos Rodríguez, coordinador de Control y Protección de ACOSA.
En el sitio al parecer también se observaron huellas de un felino grande y rastros de tepezcuintles, añade el informe.
La investigación habría revelado la existencia de árboles cortados que formaban bloque con la zona adyacente a la quebrada Maya, que es afluente del río Drake y en la cual se debe evitar que se pierda el agua de las zonas que en principio deberían alimentar a las quebradas.
“Se hizo un cambio de uso del suelo y se afectó el ecosistema de la zona, el cual es complejo y dinámico con comunidades de plantas, animales, hongos, microorganismos y su medio físico”, señala el mencionado reporte.
Este caso se suma a otras denuncias e infracciones ambientales recibidas o detectadas por el Tribunal Amb
iental en el cantón de Osa, planteadas por vecinos o funcionarios del Area de Conservación, o bien a partir de los casos detectados durante la reciente barrida ambiental que hizo el Tribunal en la fila costeña de Osa.
Durante la más reciente de las barridas se determinó que cinco megaproyectos habitacionales podrían ser clausurados.
Los desarrollos contemplan más de 1.000 viviendas que pretenden abrir esta región al mercado de los bienes raíces, en forma masiva.
Se trata de más de 800 hectáreas, de una sociedad integrada por inversionistas canadienses.
Cada uno de los complejos habitacionales está dividido en lotes que van desde los 1.500 hasta los 5 mil metros cuadrados.
“La mayoría de los proyectos ni siquiera cuentan con el permiso de Viabilidad Ambiental indispensable en este tipo de zonas, y ya han construido caminos y taludes, arrasando montaña e invadiendo zonas de protección de quebradas”, puntualizó en su momento Joselino Chaves, presidente del Tribunal Ambiental.
El cantón de Osa, uno de los últimos reductos de bosque tropical húmedo en el Pacífico Sur de Costa Rica, está siendo seriamente afectado con deforestación, cambio de uso del suelo y, en algunos casos, eliminación total de la vegetación para lotear y construir.
En esta región ha habido un aumento del 200% en los permisos de construcción durante el último año, razón que justifica la preocupación de los expertos ambientales.

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