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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



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Tres romances por el precio de uno

| Jueves 03 julio, 2008



Tres romances por el precio de uno

• Ryan Reynolds estelariza una comedia romántica original, cuyo argumento se agota antes de tiempo

Definitivamente, tal vez
(Definitely, Maybe)
Dirección: Adam Brooks. Reparto: Ryan Reynolds, Abigail Breslin, Rachel Weisz, Isla Fisher. Duración: 1.52. Origen: Inglaterra-Francia-EE.UU. 2008. Calificación: 5.

Después de darse a conocer en televisión, el joven actor Ryan Reynolds ha estado incursionando en el ámbito cinematográfico, adquiriendo fama de galán, en títulos prescindibles como “Solo amigos” (2005) y el refrito de “Terror en Amityville” (2005). Su trabajo en “Definitivamente, tal vez” debería suponer un salto de calidad en su carrera, pues se trata de una comedia romántica con un concepto original, que se sale un poco de los esquemas del género. En cambio, Reynolds no brilla, en esta cinta agradable pero terriblemente reiterativa, morosa en su desarrollo, cuyo argumento se agota antes de tiempo.
Reynolds encarna a Will Hayes, ejecutivo de publicidad a punto de divorciarse. Es padre de Maya, una encantadora niña de 11 años. Tras recibir su primera clase de educación sexual, Maya le pregunta a Will acerca de su pasado sentimental. El acepta contarle los pormenores de las tres relaciones que mantuvo, cambiando los nombres de las personas involucradas. Maya, por su lado, tendrá que adivinar cuál de las tres mujeres se convirtió en su madre.
Todo comenzó en 1992, cuando Will dejó su pueblo natal en Wisconsin, para viajar a Nueva York. Aquí trabajaría como asesor político, colaborando con la comité electoral de Bill Clinton. Separado por primera vez de su novia de la época universitaria, Will conoció a dos atractivas neoyorquinas: una colega con un espíritu independiente y una periodista intelectual.
La talentosa Abigail Breslin, nominada al Oscar por “Pequeña Miss Sunshine” (2006), interpreta a Maya con agudeza y sensibilidad. La niña representa el corazón del relato, pero su figura es relegada a un plan secundario, lo cual merma notablemente el impacto emotivo del filme.
Es bastante discutible la forma en que una importante discusión entre padre e hija, es presentada como si fuera un juego de trivias. Además, el recurso del “flashback” no es explotado de manera creativa y parece una simple excusa para ofrecer al público tres romances por el precio de uno.
Lo más destacable de la trama, es la conclusión inteligente y anticonvencional, aunque para llegar hasta ahí, hay que superar un largo trecho de escenas insulsas y sin trascendencia. Las múltiples referencias al mandato del Presidente Clinton, tampoco tienen peso, pues nunca se salen de lo anecdótico.
Escrita y dirigida por Adam Brooks, “Definitivamente, tal vez” goza de momentos apreciables, sobre todo cuando Abigail Breslin está en pantalla. No obstante, la historia no genera suficiente interés como para justificar la larga duración de una cinta a la que le sobra por lo menos media hora de metraje.