Tren moderno, ¿ahora sí?
Pese a tantos estudios que se han realizado para habilitar un servicio ferroviario moderno de pasajeros, hasta ahora los costarricenses se deben conformar con el viejo sistema, con trenes de segunda mano. Marco Monge/La República
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Cuatro últimos presidentes lo prometieron, sin éxito

Tren moderno, ¿ahora sí?

Chinchilla descarta concesión y se acerca a España para realizar la obra

El hecho de que España se haya interesado en realizar los estudios para construir un tren moderno de pasajeros no es sinónimo de que la obra será una realidad.
Desde que se cerró el ferrocarril, en 1995, todos los gobernantes han valorado la posibilidad de volver a encarrilarlo pero hasta la fecha ninguno pasó de los análisis a los hechos.
Pese a los recursos que se han invertido en los estudios, la única solución que se ha materializado es la habilitación del centenario servicio, solo que con algunas mejoras.
No obstante que ese servicio ha dado frutos, ya se hace necesario ampliar las rutas y convertir el ferrocarril de diesel a electricidad para así abaratar costos.
La diferencia que tiene el proyecto que impulsa la presidenta Laura Chinchilla con el que promovieron sus predecesores es que se está renunciando a tramitarlo mediante el modelo de concesión de obra pública.
A diferencia, la gobernante apuesta más bien a suscribir un acuerdo con el Gobierno de España para que sea este el que realice desde los estudios, hasta aportar el financiamiento y la construcción.
Ese fue uno de los propósitos del viaje que realizó la mandataria la semana pasada al país europeo.
Ahí firmó el pacto que incluye como primer paso la donación de $500 mil para realizar un nuevo estudio, el cual se estima que estará listo a finales de diciembre.
Posteriormente y en caso que el análisis determine que hay suficiente demanda, los europeos darán los recursos —costaría unos $250 millones— y hasta seleccionarán la empresa que realice la obra.
Con el acercamiento con España lo que busca Chinchilla es agilizar la obra, tomando en cuenta que una concesión puede llegar a tardar hasta nueve años en trámite, como el caso de la carretera a San Ramón.
Pero nada garantiza que el proyecto llegue a prosperar, ya que su éxito está en que este gobierno logre al menos dejarlo casi que con la orden de inicio de obras.
Lo anterior porque no se tendría certeza de que la próxima administración le dé seguimiento al plan de Chinchilla.
El hecho de que cada gobierno realice sus propios estudios es la señal más clara de que en Costa Rica no se les da seguimiento a los proyectos que impulsa su predecesor.
El servicio de tren que promete poner en marcha Chinchilla abarcaría 13 cantones y 51 distritos, en los que habitan o trabajan alrededor de 800 mil personas.
En la influencia que tendría ese servicio están casi todos los centros comerciales, hospitales, universidades y estadios de la Gran Area Metropolitana.
El plan ferroviario comprendería dos rutas, una de ellas abarcará el norte y la otra irá por el suroeste.
La primera recorrerá por Cartago, Heredia y Alajuela, incluirá el Coyol y posiblemente el aeropuerto Juan Santamaría.
La otra ruta comprenderá San José (de la estación al Pacífico), Belén y terminará en Ciruelas de Alajuela.

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Danny Canales
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