Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

Enviar
Lunes 14 Marzo, 2016

 Regresemos a usted, a nosotros: ¿qué le molesta más?, la práctica homosexual; la transexualidad o que dos hermanos/as trabajen juntos

Trans –ser – ser - trans

Si usted es un heterosexual intransigente contra las personas homo o transexuales le propongo un ejercicio de “puesta de calzado”. Suponga que vive en una sociedad que lo o la obliga a relacionarse sexualmente con personas de su mismo género. O bien: imagine que, sintiéndose identificado con su género biológico (hombre o mujer), su entorno le exige vestir y comportarse de manera opuesta. No es agradable, ¿verdad?
Admítalo: si le gusta “hacer el amor” (valga el eufemismo) con personas del sexo opuesto no necesariamente lo disfrutará con sus congéneres. O sí: la bisexualidad también existe. Pero el colectivo social no debe obligarle a nada. A nada.
Reconózcalo: si disfruta vestirse con atuendos masculinos o femeninos (estos últimos, claramente, son más versátiles), que la sociedad le imponga ataviarse de manera contraria no lo hará feliz. Al contrario: lo puede sumir en la más terrible depresión.


Ese contexto que les propuse imaginar es el de millones de personas en el mundo. La sociedad obliga a los gais, trans o cualquiera con una identidad de género o atracción sexual diversa a corregir, ocultar o, al menos, disimular su realidad.
Hace tiempo, es verdad, que la homosexualidad masculina en su forma más exacerbada, es objeto de culto mediático. La femenina sigue siendo rechazada. Solo Ellen DeGeneres ha logrado imponer su imagen de manera positiva en los medios.
Las mujeres trans son otra cosa. Pertenecen a otro mundo, otro género. ¿El tercer sexo? No. Tampoco. Siguen siendo… algo difícil de explicar.
Lili Elbe, destacada artista plástica danesa, fue la primera persona que se sometió a un cambio quirúrgico de sexo, de hombre a mujer. Aparentemente había nacido intersexo, es decir con hormonas y genitales no definidos. Lo que hasta hace poco se llamó hermafrodita. En su quinta operación, la del trasplante de útero con el objetivo de ser madre biológica, murió. Su historia, muy ficcionada, fue expuesta en el film “La chica danesa”.
Y a propósito de cine, varias duplas de hermanos han trabajado juntos desarrollando diversas labores cinematográficas. Los primeros, obviamente, fueron los Lumiére que inventaron el cinematógrafo: la máquina capaz de filmar y proyectar imágenes en movimiento. Luego, muchas otras parejas de hermanos destacaron en la producción de cine: los Taviani, los Coen, los Dardenne, los Wachowski… ¿O las Wachowski?
Esta dupla familiar genial, creadora del mundo superfabuloso de “Matrix” y de “Sense8”, ha salido del clóset en dos etapas. Primero lo hizo Larry-Lana en 2012 y hace pocos días Andy-Lilly. Hoy son las hermanas Wachowski. ¿Cómo no aplaudir, avalar y acompañar estas decisiones?
Regresemos a usted, a nosotros: ¿qué le molesta más?, la práctica homosexual; la transexualidad o que dos hermanos/as trabajen juntos. ¿Considera extrañas todas las opciones? Piénselo con calma. Ser viejo es sinónimo de ser intransigente. ¿De verdad usted quiere ser viejo?

Claudia Barrionuevo

 

[email protected]