Trabas ahogan proyectos en Limón
La modernización de la Ruta 32 depende de la aprobación de una ley. Gerson Vargas/La República
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Frenar megapuerto y modernización de Ruta 32, pretenden opositores

Trabas ahogan proyectos en Limón

Nuevas obras inyectarían inversión de $1.500 millones a la provincia

Una alternativa para impulsar el desarrollo de Limón sería construir la nueva terminal de contenedores sin afectar el medio ambiente, y modernizar la Ruta 32 con un crédito chino que sea favorable para el país.

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Las consecuencias de abandonar las nuevas obras que se pretenden construir en Limón serían millonarias y afectarían directamente la competitividad del país.
Ubicar el megapuerto de Moín en una zona ambientalmente sensible y remodelar la autopista Braulio Carrillo por medio de un convenio con China, ha despertado objeciones y trabas contra ambos proyectos.
Garantizar que la nueva terminal de contenedores no afectará el medio ambiente y prevenir cualquier daño a futuro en el humedal Cariari son soluciones que facilitarían el inicio de la obra.
Para lograrlo, APM Terminals debe implementar un plan ambiental y de mitigación efectivo que permita mantener el megapuerto operando sin dañar especies marinas y al ecosistema.
Analizar si la terminal de contenedores no afectará la zona en la que actualmente desovan tortugas verdes, baulas y carey, además de la posible contaminación que podría darse en el mar es tarea de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental.
Los estudios presentados por la concesionaria y la propuesta ambiental son bastante sólidos, pero las denuncias de los ambientalistas y sindicatos obligan a un análisis más cuidadoso por parte de Setena antes de dar los permisos a la empresa.
Por otra parte, las dudas en torno a la firma china que modernizaría la Ruta 32, han despertado cuestionamientos en la Asamblea Legislativa.
La remodelación de la autopista a Limón se pretende lograr por medio de un acuerdo entre el gigante asiático y Costa Rica, este contrato se debe aprobar como ley para poder implementarse.
Justamente el proyecto ya ingresó a la corriente legislativa y apenas en la primera fase de estudio encontró la oposición del diputado Manrique Oviedo, del PAC.
El Banco de Exportaciones e Importaciones de China prestará $465 millones para mejorar considerablemente la infraestructura de la Ruta 32.
Obtener parte del dinero en yuanes, resolver un posible conflicto en China y el pasado de la empresa que construirá la obra son parte de los argumentos en contra del proyecto de ley.
El acuerdo llevado a la Asamblea establece que la empresa China Harbour Engineering Company debe encargarse de los diseños, los costos y la construcción de la ruta.
Otra empresa subsidiaria de CHEC fue cuestionada en 2009 por presuntos fraudes y corrupción en Filipinas y sancionada en la lista negra del Banco Mundial, según Oviedo.
Las dudas y los cuestionamientos contra los dos proyectos más importantes para Limón, y quizás para el país en la última década, llenan el camino de obstáculos.
Mientras el Gobierno no fortalezca el diálogo entre los opositores —sean ambientalistas, sindicatos o diputados— las grandes obras del país seguirán trabadas.
Negociar entre todas las partes e incluir a los grupos comunales en los proyectos ayudaría a fortalecer y a liberar de ataduras las megaobras.
La construcción de la terminal de contenedores de Moín debió iniciar en octubre, pero las constantes denuncias presentadas por ambientalistas y sindicalistas atrasaron todo el proceso.
Los señalamientos y las preocupaciones de quienes se oponen a proyectos tan grandes e inversiones tan importantes para el país, son siempre válidos y deben ser tomados en cuenta, mucho más si se tiene claro que en el mundo no hay cena gratis.
Sin embargo, el país debe desarrollarse y competir. Superar los problemas de infraestructura con calles modernas y puertos de Primer Mundo sería una gran oportunidad para lograrlo. Al menos para empezar.

Manuel Avendaño
mavendano@larepublica.net

@MavendanoLR

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